Mittwoch, 23. März 2022

La cazuela de Vitelio ( 976)

      Fuera de pernicio totalmente el saltimbanqui por el buen trabajo de succiôn 

del tôsigo hecho por el psilo, êste dêjale ostensiblemente dicho (a)quêl el precio 

que deberîasele pagar por haber acudido a socorrerlo tan raudo como pudo y en

una circunstancia tan difîcil por el aguacero que estaba cayendo, sin contar con

el hecho ingrato de tener que mojarse y de embadurnar (ineludiblemente) sus y

caligas africanas con el fanguizal del camino. A raîz de escuchar esto el saltim-

banqui, y entonces lo primero que hace, es darle las gracias al psilo por haberle 

salvado la vida; lo segundo, es noticiarle que le pagarîa una vez terminada y la 

funciôn de acrobacia, momento en que el contratante causa [casi siempre y ha-

ciendo (efîmeramente) mâs fâcil de llevar la vida] una tremendîsima jovialidad 

bulliciosa al dejar como posible la entrega de la bolsita con las monedas corres-

pondientes, algo que de facto y sin parangôn estimula maravillosamente. A con-

tinuaciôn el psilo no da calaña de oponencia; pero clara, lo que eludirîa la posi-

ble consecuencia de utilizar o una cimitarra o un cuchillo, que no esperarîa una

demora del pago ni tan siquiera de veinticuatro horas.

---Quede tranquilo, psilo, que yo ni entro en marranadas ni en cosa que se le y

parezca---acentûa el saltimbanqui.

---Eso espero, saltimbanqui, eso espero--- dice el psilo que pregûntale al caza-

dor: me puede llevar a palacio?

----Claro que sî!!, como mismo lo traje lo llevo de vuelta. Sûbase al cuadrûpe-

do, que nos vamos.

----Un momentico, psilo, pero dônde lo encuentro para pagarle?---fisga el sal-

timbanqui.

---En palacio, en palacio.

----Si lo detiene la guardia bâtara no se asuste, que no le pasarâ nada, que es y

sôlo un control establecido por parte de la reina---anuncia el cazador.

----Gracias!!, cazador, y asimismo por participar de la ayuda ofrecida a mî.

----De nada, saltimbanqui, de nada!!


     Media hora despuês de haber dejado el cazador al psilo en la corte, y del que

aûn sus querellas resonaban en sus oîdos, y debido al embadurnamiento de las y

caligas africanas con la mezcla de agua y tierra, arrumba sus pasos hacia la Kos-

mona, ya que el caballo habîalo dejado en la corte. Acopas oye una conocida voz

a la zaga, y la que pausadamente dice:

---Si no hubiera sido por la reina, usted ya tuviese problemas conmigo.

---Ah es usted, Angelicus, vaya susto que me ha dado. Pero dîgame: quê hay con

la reina, por quê la saca a relucir?

----Porque ella me dio una bolsita como pago a la pêrdida de mi bote...

----Y cuândo pasô eso, que no estoy entereado?

----Yo estuve en palacio, en el salôn de los recibimientos, y la reina conversaba y

con una señora bien arreglada...

----La signora Lacrusea, y quê, le gustô la signora?

----Hace rato que perdî el gusto, cazador.

----Y entonces por quê me dice lo de la signora Lacrusea?

----Para que no dudara de que estuve en la corte...

----Angelicus, dêjese de esas acrobacias verbales, que yo mâs bien soy cazador; y

es mâs, que ya de facto tiene el pago por su bote, siga su camino que ya no le de-

bo ningûn problema.

----Suerte que tuvo, o privilegio el de usted al conocer a Dido, pero le informo de

que si en otra ocasiôn usted necesita un bote, ni se le ocurra pedirme uno alquila-

do.

----Ni que usted fuera el ûnico que alquila botes en Bedriaco. Mire, acabe (de)sa-

parecer, que mi paciencia tiene un lîmite.

----Quê es lo que estâ pasando aquî, Angelicus?---pregunta uno de los guardias y

de palacio que estaba de recorrido.

----Su semblante me es conocido---dice Angelicus.

----Claro que le es conocido, porque yo fui uno de los guardias que detûvolo no 

hace mucho en la entrada de palacio.

----Ya sabîa que lo conocîa de alguna parte.

----Lo acaba (de)cir, no lo repita.

----En realidad no pasa nada, sôlo hablâbamos sobre el bote hundido---dice el y

cazador.

----Con este aguacero ustedes bajo el agua hablando de un bote hundido?---fisga

el guardia.

----Bueno, ya yo me voy, y adiôs a los dos---dice Angelicus.

----Y usted, cazador, quê hace o va a hacer?---pregunta el guardia.

----Voy a la Kosmona.

----Pues lo llevo, que estando de recorrido paso cerca de la instituciôn.

----Como que me viene de maravilla, gracias!!



































  



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