Freitag, 1. März 2024

43. Hasta pasado el tiempo debido que harâ posible el ver.

       Entonces, y seguido a acomodarse de nuevo en el sofâ y ponerse entre

sus piernas cruzadas la cuarta parte de mi novelôn, Aspasia lee en voz alta

lo  que mâs gustâbale, atraîale o resultâbale interesante. A continuaciôn de

la leer la pâgina con la numeral 1050 mîrame fijo y dice dos veces el ôno-

ma  de  la hija del especialista Cleobulo, o sea, Vestalia de Pêlope, nombre

que segûn ella podîa ser o el de una reina o el de una dama de la alta socie-

dad; aunque tal vez el de una filôsofa de la antigüedad de las pocas que de

hecho existieron. Mas alongando el asunto llâmale raudo la atenciôn a As-

pasia  que el nombre Vestalia pudiera derivar de vestal, y que como tal Sa-

binsqui tenîa predisposiciôn por las fêminas jôvenes y al servicio de Vesta.

Empero para no dejar la cazuela destapada, la circularidad de un utensilio

abierta, Aspasia no pasa por alto la presencia en el novelôn de Cornelia y

de  Rubria, dos conspicuas vestales, y de  que las dos fueron preñadas por

el Kosmos  como personaje en  el novelôn. Sigue entonces la res con esta 

pregunta que hâceme:

---Kosmos, tû  no serâs ese Sabinsqui, lo que en otra dimensiôn del tiem-

po, o sea, el pasado?

    Esta pregunta menos que darme pâbulo para reîrme me dio la posibili-

dad de reconocer el coeficiente de inteligencia alto de Aspasia, del que y

ya sabîa que no era tan bajo mas que ora quedê convencido de su catego-

rîa. Y entonces respôndele:

---Êsa es la res, Aspasia! Y mâs exactamente, con el personaje Sabinsqui

saquê a relucir algo de mi pasado.

--Entonces, Kosmos, y para entender el tîtulo, tu pasado, y en el silencio, 

engendrô bullicio, no?

---Cratino, y dicho de otra manera, el pasado es el bullicio en el silencio.

---De quê ustedes estân hablando?

---Aristarco, es que dentro del novelôn hay una novela que se llama "El

bullicio en el silencio".

---Ah, eso, Aspasia. Ahora entiendo. Gracias!!

---Kosmos, en esta misma pâgina y consulta, el especialista Cleobulo dio

a Sabinsqui una receta de un medicamento hecho con las raîces del elêbo-

ro.

---Exacto!! Y?

---Que te pregunto: no es el elêboro una planta contra la locura? Entonces

quê quisiste decir, que Sabinsqui estaba salido de cuerda?

---Es que fîjate. En el tiempo de mi pasado estar, o tener relaciôn con una

chica muchitanto mâs joveneta que uno, considerâbase de locos, o una lo-

cura: entendiste?

---Sî, Kosmos, te puedo seguir.

---Recuerdo que desde cuasi el principio del novelôn, y cuando la voz te

despierta en el camarote con el nûmero siete, ademâs que concomitado por

Incitato, aparece la palabra elêboro.

---Incitato, el que encontrô al gato. No es de otra manera, Cratino, porque y

de facto en Bedriaco habîa una plantaciôn de elêboro.

---Kosmos, y quiên es Incitato?

---Un kûon, Aristarco.

---Un quê?

---Perro, que en lengua griega es Kûon

---Primera vez que lo oigo.

---Y acaso no nôtase que es la primera vez?

---Bueno. Kosmos, y ya que sabemos que Sabinsqui eres tû, eso de que cuan-

do era un mancebo, y en los tiempos de Vologeso...

---Aspasia, lo del salario bajo que ganaba, y la razôn de la ayuda de su tîo no

tiene nada que ver conmigo, es mâs bien un invento, mas lo que sî es cierto es

que por aquel tiempo de la susodicha majestad, la que precediô en el trono y a

Dido, mi progenitora en el novelôn, como ya saben, las gentes ganaban poqui-

tîsimo.

---Kosmos, un invento, pero justificado dada a la situaciôn de aquel pasado.

---Yo dirîa mejor que uno que encaja, pega, tiene que ver con ese tiempo.

---Sabinsqui actor, me gustô eso, Kosmos.

---Sî, Cratino, mas actor despuês de invertir una parte de la herencia dejada y

por su tîo en comprar un local para transformarlo en salôn de teatro.

---Recuerda, Aspasia, que he leîdo bastante el novelôn, mas no completo.

---Por lo mismo que te dejo saber, Cratino.

---Cratino, al sucumbir el tîo de Sabinsqui, que tambien como su padre era y

oficial  de las huestes de Vologeso, Sabinsqui sigue trabajando a pesar de la

herencia dejada, y conviêrtese, por un tiempo, en actor trâgico.

---Kosmos, entonces la herencia no era muy grande, no?

---Escucha, Cratino. No trâtase especîficamente de grande o pequeña, sino

que mâs bien de la forma de ser de Sabinsqui, de cômo analizaba las cosas...

---Algo que claro estâ tiene que ver mucho contigo.

---Impepinable, Cratino.

---Escuchen, escuchen, hay alguien llamado a Kosmos.

---Kosmos, se asoma el ojo asomante al balcôn?

---Allâ va el susodicho ojo, Cratino.







 



 










 

























 


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