Donnerstag, 7. März 2024

47

      Mas como Esmeralda dîjome: Kosmos, si quieres contar los asientos cuêntalos tû,

que yo mâs bien lo que deseo es contemplar la ciudad a travês de la ventanilla, sobre  

el pucho fui a la parte frontal del bus con el têlos de contar de delante hacia detrâs, lo

que de consuno a un fundamento bâsico creo lo correcto. Al estar ya listo para empe-

zar a realizar esta actividad hacedera, amên que de encantarme por la llana y sencilla

razôn de tener directa atingencia con del mundillo de las numerales, observo que de-

bajo del primer asiento de la parte derecha habîa un recipiente metâlico, el que raudo

reconocî despuês de agacharme y agarrarlo con las dos manos: una marmita, motivo

por el cual recordême de una de las partes de mi novelôn en la que saquê a puesto, a

colocaciôn  a la hechicera Cerridwen; y si la nemôsine no fâllame, que aunque ya sê

que es de jaez elefantina pudiera en algûn momento no ser exacta, en una de las mâs 

crîpticas conversas con Vercingetôrix. De remitirme a ella, cômo pasar por alto tanto

la  transformaciôn de Gwion en grano de arena como la de Cerridwen en gallina que

devorô êste? Como unas castañuelas quedo y comienzo a reîrme, empero como des-

conocîa Esmeralda el porquê de mi risa al estar contemplando la marmita hâceme la

siguiente pregunta:

---Kosmos, por quê ese recipiente te causa risa?

       A raîz de escuchar la respuesta que le di puso mâs jeta de asombro que Arquitas

en estado ebrio  obervando una entidad en la Academia, y entonces hâceme dos pre-

guntas:

---Kosmos, de quê tû estâs hablando? Gallina, grano de arena y una hechicera, quê

es eso?

---Esmeralda, de una de las deidas fêminas del panteôn celta.

---Verdad? Mira, si tû no quieres que te mande para...

---Câspita!! Sî mândame!! Age que êsa es la res!

---Contigo se puede poco. A ver, tû no ibas a contar los asientos?

---Me aguantas la marmita en lo que los cuento?

---No te aguanto nada! Asî que pônla donde mismo la agarraste.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Quê desagradable que te po-

nes. No me la aguantes que aûn tengo cabeza. Y empiezo a contar.

       Comienzo entonces con la actividad hacedera. Al percibir que en cada respaldar

de madera habîa una mîmesis grabada, mas que tan minûscula que reconocerla cuasi

que  era imposible, al canto pensê en mis tres lupas que estân en mi estudio, allende

que  de disîmiles tamaños, siendo lo mâs deprolable que no tuviese ninguna de ellas

en  mi bolsa; lo mâs patêtico, que estando allî  cuasi nunca las use. En fin, que Esus

cortando sauces en un relieve de la catedral Nuestra-Dama.

---Esmeralda, sabes de quê lamêntome?

---De quê, Kosmos, de quê?

---De no tener dentro de mi bolsa una de mis tres lupas.

---Y por eso te lamentas?

---Fîjate en la figura que hay en el respaldar de tu asiento.

---Pero no sê quê es por ser muy pequeña.

---Ora te das cuenta el porquê de lo de la lupa?

---Ah, era por eso. Y cuântos asientos tienes contados?

---Veintiseis!! Bueno, sigue contando.

        Cinco minutos despuês supe la cantidad de asientos que tiene el bus: 52.

---Y entonces, Kosmos, cuântos son?

---Cincuenta y dos!!

---Contra, que cuando me dijiste que contaste veintiseis estabas en la mitad de es-

te nûmero.

---Êsa es la res, êsa!!

          Mas cômo poder eludir el tener en cuenta a quê es igual la sûmula de 5+2? Al-

go  nuevo que  la numeral  siete sea mi preferida? Por repeticiôn ya sâbese que sale a

puesto, a colocaciôn en mi novelôn un montôn de veces, empero como Esmeralda no

sabîalo yo barrûntole no sôlo sobre lo anterior, sino que asimismo sobre la significan-

cia de esta numeral en el mundillo celta. Por mor de su atenciôn parvîfica, y debido a

que mirada con fijeza el interior de la marmita, hâgole esta pregunta:

---Esmeralda, puêdese saber quê tû oculas en un espacio huero?

---No, Kosmos, huero no estâ, fîjate bien.

        Y tuvo razôn ella, porque al penetrar con mis ôculos en el interior de la marmita

vi un papel pegado con una cinta transparente y del mismo color del recipiente. 

---Y quê tû crees, Kosmos, que sea ese papel?

---Esmeralda, y acaso tû no crees que es eso, que es un papel?

---Sî, ya sê, pero me referîa con mi pregunta a que sî...

---Espera, que lo sabemos ora mismo, en esta eternidad.

---En esta eternidad? Quê decir mâs loco, arrebatado!! Ah, pero se trata de una hoja y

en varias partes doblada. Abrêla, Kosmos, âbrela!!

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

---Quê, una lista de fallecidos en cada uno de los asientos?

---Y de ahî la mîmesis minûscula que hay en cada uno de ellos, y que de acuerdo al

fenecido es su caracterîstica. No habrâ sido Teôfilo, el de la razôn ganada, el artîfice

de este trabajo sui gêneris?

---Teôfilo? Quiên es êse?

---El padrastro de un amigo mîo, de Aristarco.

---Y por quê concretamente êl?

---Porque al parecer êl escribe para que yo encuêntreme con lo que escribiô.

---Cômo?

---Que es un mêtodo de trabajo para que yo dê con êl.

---Sigo sin entender, Kosmos.

---Hace no mucho, y en el cementerio del Cerâmico, y al lado de la tumba de la sig-

nora Simaeta, encontrê un  papel por êl escrito en un vaso con flores, y en la escale-

ra con forma de espiral de la catedral barroca, y en uno de los peldaños, tambiên lo

mismo escrito por êl, pero in casu en pedacitos de papel.

---Y cômo tû pudiste leer si eran pedacitos de papel?

---Porque me tomê el trabajo de pegarlos uno por uno en la zapaterîa de Cliôn, otro

difunto mas reciente.

---Y de quê se trataba lo escrito?

---De una fôrmula mâgica.

---Cômo que de una fôrmula mâgica? Kosmos, tû no tendrâs que ver con la magia o

con otra materia esotêrica?

---Câspita Esmeralda!! Ostensible que no, que sôlo tengo atingencia con mi conoci-

miento y con mi fantasîa.

---Entonces son cincuenta y dos fallecidos en este bus. 

---Hasta el Febo de hoy sî.

---Hasta el quê?

---Esmeralda, Febo y Apolo son lo mismo, lo que en diferentes lenguas.

---Suena a mitologîa.

---Suena no, es ella misma.

---Pero cincuenta y dos fallecidos en un bus es bastante, no?

---Al contrario, es poco por ser este bus lo que es. y que tû no sabes.

---Y quê es lo que es, Kosmos?

---El bus de la sofocaciôn y la excitaciôn, mas solamente de dîa y al estar su espacio

atiborrado de gente.

---Ah eso. Entonces ya lo sê.

---Y deberîas saber esto asimismo.

---Quê, Kosmos, quê?

---Que este bus es automâtico.

---Ya me extrañaba la ausencia de chofer.

---Esmeralda, y quê hora marca tu reloj?

---Las siete de la mañana. Y falta mucho para que termine su viaje?

---En cinco minutos finaliza, asî que estoy en tiempo para llegar a mi apartamento,

que como te dije, Aspasia abandona el colchôn a la siete y media. Ah, y te digo una

cosa: cuando me quieras ver, tener cerca de nuevo, o me llamas o buscas otra forma

de entrar en contacto conmigo, que eso de las piedrecitas contra la ventana es suma-

mente una contingencia, y como tal no parêceme el adecuado mêtodo.

---Estâ bien, kosmos, de acuerdo. Y quê vas a hacer con el recipiente y con el papel?

---Los esconderê en mi estudio, porque si Aspasia enterâse, o los ve, me preguntarâ 

de dônde los saquê.

---Dudas no me quedan de que tienes un seguro escondite.

---Êsa es la res, Esmeralda, êsa!! Ya cuasi que llegamos a la ûltima parada.

---Pues toquêmonos antes de bajarnos, que asî termina el viaje feliz.

---Vaya vivir de acuerdo a la propia naturaleza: sapiencia estoica!

















 






  





















 









 
















 


 




  




Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...