Mittwoch, 27. März 2024

55

          Y vaya causalidad la siguiente: el encuentro con Metôn en la escalera, razôn por 

la cual yo le di la llave de mi  apartamento a Cratino, allende de decirle que hiciêrame

el favor de darle a Forligen el sobre con el peculio que estaba dentro de la primera ga-

veta  de la parte izquierda de la mesa de mi estudio, y a continuaciôn pregûntole a Me-

tôn:

---Conoce usted, banquero pensionado, a algûn abogado, sin que sea relevante si de 

prestigio o no?

---Kosmos, la suerte de acompaña, porque no a uno sino a cinco conozco.

---Dejarle saber transparente quiero que no es para mî sino para el sepulturero Yelas.

---Y sabes concretamente el porquê de necesitarlo?

---Para la compra de una casa: la del difunto zapatero Cliôn.

---Ah, se trata de propiedad. Mira, que ahora tengo que ir a comprar algunos alimen-

tos primarios, que como sabrâs con estos setenta y cinco años los secundarios no me

sustentan mucho, mâs tarde te meto por debajo de la puerta la tarjeta de presentaciôn

de uno que es bastante bueno en esta cuestiôn.

---De acuerdo, Metôn, mêtamela por debajo de la puerta, y por lo que le doy las mu-

chitantas gracias.

---Kosmos, no tienen que ser tantas, cantidades de gracias.

---Es un inveterado ethos el causante de mi decir muchitantas, y cuando estoy con el

humor excesivo pôngole rabo: tas, tas, tas...

---Entiendo, cosa de escritores o poetas. Bueno, hasta mâs tarde, Kosmos.

---Hasta entonces Metôn, que yo estoy adentro de mi apartamento; digo, espero estar-

lo, porque nunca sâbese si por alguna novedad o algûn imprevisto tenga la necesidad

de salir de nuevo.

---Igual, Kosmos, que de todas maneras la meto por donde te dije.

---Age, Metôn, age!! Mêtala por ahî.

          Al entrar en mi apartamento la primera pregunta que hâceme Cratino es êsta:

---Y, conoce Metôn a algûn abogado?

---Conoce a cinco, y de uno del quinteto me dejara su tarjeta de presentaciôn por deba-

jo de la puerta.

---Por debajo de êsta, y por quê por ahî, Kosmos?

---Ni idea, Cratino. Y ora dime tû: le diste el sobre a Forligen?

---Aquî estâ, Kosmos, asî que ya no me debes nada.

---Exento de la deuda aprêmiame brindar.

---Kosmos, por otra cosa asimismo podemos brindar.

---Amplifîcala Cratino, am.pli-fî-ca-la!!

---Por el triunfo contra la autoridad.

---Pues como tiro de flecha voy a la cocina por la botella y las copas.

         Al regresar a la sala con lo que fui a buscar a la cocina pregûntame Esmeralda

quê significaba Kata-Shiro, ya que al estar escrito en un papelito que pegô Aspasia

a la tapa de la caja de zapatos que protege del polvo a la cuarta parte de mi novelôn

podîa fâcilmente ser alcanzado por la mirada de cualquiera. Y entonces respôndole:

---Esmeralda, êse es el ônoma de un papel que forma parte de una ceremonia de pu-

rificaciôn que pertenece al sistema sintoista.

---Kosmos, y por quê el papelito estâ en el mismo centro de la tapa?

---Ignoro por cuâl razôn Aspasia pegôlo ahî.

---Y por quê una caja de zapatos encima de esta mesa, no deberîa estar en el cuarto?

---Esmeralda, cada una de las partes, que son cinco, de mi novelôn estân guardadas

en cajas de zapatos; la que êsta dentro de esta caja es la cuarta, la que aûn no ha ter-

minado de leer Aspasia.

---Kosmos, y por quê no en carpetas?

---Por cuestiones de preferencia, Esmeralda, no por otra cosa.

---Asimismo hay que tener en cuenta que a una caja de zapatos le caben muchîsimas

mâs hojas que....

---Cratino, êsa es la res, empero acabo de decir que no es por otra cosa que por la...

---Preferencia, Kosmos, preferencia. 

---Por interrupciôn estamos empatados, Cratino.

---Kosmos, quiên desempata primero?

---El que no hable como primero, porque uno no desempâtase a sî mismo.

---Claramente que el que escucha es el que interrumpe.

---Quê clase de jueguito es êste al que juegan ustedes dos?

---Forligen, punto a la raya y que continûe la letra, que êsta es imprescindible para

ludicar.

---Como que me pides participaciôn en el jueguito, Kosmos?

---Te lo pido, sî!! Pî-dotelo.

---Bellaco!! No estâ incluida una "constante"?

---Interesante!! Tendrê en cuenta, para siempre, tu rauda captaciôn.

---Kosmos, hablas en serio o jugando?

---Câspita!! 

---Kosmos, recuerda que le debemos una explicaciôn a Esmeralda.

---Cratino, ora mismo se la doy. Escucha, Esmeralda.

---Toda oîdo, Kosmos, todita.

            Justamente al terminar de dârsela llega Aspasia, allende que trayendo entre

sus brazos la orquîdea que estaba en la cafeterîa.

---Tan cerca esas hojas duras y erigidas a tu pecho cômo no sentirte....

---Kosmos, no quieras sacar a relucir tu fantasîa en pûblico para que te la celebren.

---Nôtase que ya tienes la barriga llena.

---Y quê tiene que ver que la tenga llena con lo que te dije?

---Que si huera tu decir hubiera sido otro, totalmente diferente o distinto en un por-

ciento considerable. No me vayas a decir que hurtaste la orquîdea de la cafeterîa.

---Kosmos, y cômo tû sabes que estaba allî?

---Porque la vi sin que tû viêrasme mirando.

---Kosmos, lo que acabas de decir estâ muy bueno para musicalizarlo.

---Forligen, la guitarra es tuya y asimismo tu experiencia musical; pero, que apro-

vechar cualesquier oportunidades tiene una relevancia tremenda, por derecho de ar-

tîfice vas a tener que pagarme el correspondiente precio.

---Forligen, y no puedes decir que no tienes dinero, lo que serîa una mentira...

---Ya sê, Cratino, ya sê que lo serîa. Y Kosmos, te vuelvo a preguntar: hablas en se-

rio o jugando?

---Impepinable que ludicando, amigo mîo. Cômo tû crees que yo reducirîa la canti-

dad del peculio que tienes que junta los pesos con los que te pago mi deuda contigo?

---Esta bie, Kosmos, no pasa nada.

---Kosmos, la orquîdea no me la robê, sino que me la regalô su dueño.

---Con esa saya tan corta cômo no te va a dadivar una orquîdea con las hojas que tie-

ne.

---Quê, Kosmos, celoso?

---No Forligen, eso no es celo, que el dîa que Kosmos pôngase celoso habrîa que pen-

sar que estâ enfermo. Y tû, Esmeralda, por quê no me habîas dicho que tu padre es ge-

neral, que nos conocemos hace un montôn de años tû y yo?

---Aspasia, y cômo le respondî a Kosmos la misma pregunta, quê importancia tendrîa

que tû lo supieras?

---Esmeralda, y acaso no lo sabe Juliette?

---No, Aspasia, Juliette no lo sabe.

---Espero que ya sepas que gracias a tu padre....

---Sî, Aspasia, ya lo sê, y me acaba de contar Kosmos cômo y dônde conociô a mi pa-

dre.

---Aspasia, puêdese saber el porquê tû escribiste en ese papelito el nombre del papel

que pertenece a...

---A lo que tû sabes Kosmos. No por otra cosa que por gustarme el nombre, solamen-

te por eso, por nada mâs.

---Si solamente por una cosa puede ser por algo mâs?

---No empieces con tus preguntas investigativas. A ver, por quê no me preguntas: As-

pasia, quieres tomar vino?

---Aspasia, quieres tomar vino?

---Eso, Kosmos, eso, rîete!!

---Riêndome voy en busca de una copa.

---No se puede con êl, no sê cômo tû puedes, Aspasia.

---Esmeralda, tendrîa que recordarte que tû tambiên pudiste?

---No hace falta que me lo recuerdes.

---Entonces?

---Que no esperaba que me hicieras esta pregunta.

---Olvîdala!! Es una pregunta que ya se me olvidô.

---Damas y caballeros les dejo saber que me voy porque el bar de los faranduleros

me espera, asî que sigan pasândola bien y hasta que nos volvamos a ver.

---Buena descarga, Forligen.

---Gracias Cratino!! Kosmos, me voy.

---Sî Forligen, lârgate!! Age y al avîo!!

---Kosmos, hay una tarjeta de presentaciôn debajo de la puerta.

---Dâsela a Aspasia.

---Aquî la tienes, Aspasia. Y me voy.

---Triptolemo Eleusîs, vaya nombre el de un abogado. Mira, Kosmos, aquî estâ la tar-

jeta.

---Aquî la copa, Aspasia. Triptolemo Eleusîs, cierto que es un ônoma que impresiona;

uno para novela.

---Kosmos, para tu novelôn hubiera sido ideal.

---Indubitablemente que sî. Mañana llêvole la tarjeta a Yelas.

---Yelas? Quiên es, Kosmos?

---Esmeralda, el sepulturero del cementerio del Cerâmico, amên que conoce a tu padre;

de facto en la estaciôn de policîa llamô con mi telêfono al general.

---Nunca he escuchado de la boca de mi padre ese nombre en casa; bueno, que como lo

conozco  puedo estar del  todo segura, en realidad êl es un amante extremo de la vida y,

como tal, que no mencione el nombre de un sepulturero puedo entenderlo. Kosmos, por

favor, me pasas la botella?

---Aquî la tienes, allende que bien vertical.


















 


























 

















   

































 

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...