De quererlo Cratino hubiera podido seguir agregando verba, mas como êl sabe la
consecuencia que traerîa seguirme la corriente [que pertencese al rîo del jueguito] pre-
firiô (de momento) quedarse en mutismo. Al no decir ninguno de los presentes ni tan
siquiera una interjecciôn, la que aun por corta pudiera resultar acicateante por expre-
sar o asombro o sorpresa entre signos de admiraciôn, el silencio resultô ser mâs desco-
llante. Entonces Aspasia, y menos que para romper êste para dejar saber que harîa al-
go que por hacedero no representa ningûn tipo de problema, dice que llevarîa al cuar-
to la orquîdea para ponerla en la ventana, y de paso pondrîase su querida bata transpa-
rente. A raîz de este decir Esmeralda prêstase volitivamente para concomitarla, razôn
por la que pensê que mâs por entrar en contacto con una zona de intimidad que por el
simple acto de abandonar el sofâ es que ella quiso acompañar. Al quedarnos solos no-
sotros en la sala Cratino pregûntame lo siguiente:
---Kosmos, que tû crees si cerramos con llave la puerta del cuarto y nos vamos al bar
nocturno?
---Que quê creo, Cratino, que es una maravillosa idea; pero, que despuês no quiero
ser yo sôlo el que tenga que aguantar lo que dirân esas dos, cuando salgamos del bar
regresas conmigo.
---Aguantan mâs dos oyendo que uno solo, por lo que estarân presentes el que mata
la vaca y el que le aguanta las patas. Pero dime, Kosmos: tienes la pericia de cerrar
con llave la puerta sin hacer ruido?
---Câspita Cratino!! La cierras tû que la ocurrencia es tuya.
---De acuerdo. Y dônde estâ la llave?
---En aquel cenicero que estâ encima de la zapatera y puesta en un llavero del que la
imago de Hermes cuelga.
---Y por quê estâ ahî?
---Cratino, porque jamâs utlizamos esa llave.
---Voy a buscarla.
Media hora despuês alegrôse Forligen por nuestra presencia en el bar nocturno.
Seguido a invitarnos a la primera copa preguntô el porquê de no haber venido con no-
sotros Esmeralda y Aspasia, respondiêndole Cratino lo que habîamos hecho. Muêrese
de la risa Forligen al escuchar la verdad, y como quien celebra un momento exclusivo
eleva su copa y dice: brindemos por el encierro!! A continuaciôn del tintineo de copas
aparece Juliette, recôgese su cabello pelirrojo con una liga de color azul y pregûntanos
lo siguiente:
---Saben ustedes algo de Esmeralda, que es raro que no estê aquî?
Tan sensatamente como pudimos nos miramos los tres, y como una forma de co-
municarle a Forligen que lo responderîa serîa una mentira hâgole un guiño con el ôcu-
lo derecho.
---Juliette, deplorablemente no sabemos nada.
---Estâ bien, Kosmos, estâ bien. Pero dônde pudiera estar Esmeralda. No estarâ con
Aspasia?
---No lo creo, porque Aspasia dîjome en la mañana que hoy quedâbase con su padre
porque estaba enfermo.
---Bueno, ya aparecerâ. Quê, no me invitan a una copa? No me das un beso, Cratino?
---Te doy mi copa, que el beso tû sabes que no lo doy en pûblico.
---Tû y tu indivudualismo al besar. Dame la copa.
---En todo caso con mi privacidad. Aquî la copa, côgela!
---Quê sabor que tiene este vino! Cuâl es?
---Es uno de Francia, pero se me olvidô el nombre.
---Tan mala memoria tienes, Forligen?
---Eso parece, Juliette.
---Como para un âgape de Petronio esta dadorîa bâquica!!
---Para un âgape de quiên, Kosmos?
---No es relevante, pensaba en voz alta.
---Cuando tû dices eso...
---Y quê tal la caja de mûsica? Tengo que decirte algo que dejôme con asombro.
---Kosmos, que tû te asombres es una novedad. Quê es?
---Que Aspasia, y no hace mucho en la ducha, cantaba la misma melodîa de la ca-
ja de mûsica.
---Y eso te asombrô? Por quê?
---Porque cômo puede conocerla con tantas cajas de mûsica que existen?
---Bueno, eso a mî no me asombrarîa.
---Una monografîa del asombro serîa conveniente para...
---Kosmos, por favor, no empieces con tus complejidades.
---Sirvo fielmente a los pedidos.
---Gracias, Kosmos, gracias!! Y tû, Cratino, dônde estuviste por la mañana, que me
levantê y no te vi en la cama?
---Con Kosmos en el cementerio del Cerâmico, y despuês nos cogieron presos.
---Quê? Cômo? Repites?
---Te explico...
---Despuês, mâs tarde.
---Contra, Kosmos, contra.
---Ya es tiempo de la segunda y ûltima presentaciôn.
---Al avîo, Forligen, al avîo!!
---Sî, Kosmos, ya sê: al avîo!!
---Juliette, sabes de quê nos enteramos hoy?
---Cratino, una comprobaciôn?
---Kosmos, me dejarâs hablar?
---Todo yo mutismo ora!!
---De quê, Cratino, de quê?
---De que el padre de Esmeralda es general.
---No entiendo, porque Kosmos me dijo que no sabîa nada de Esmeralda.
---Juliette, en el cementerio del Cerâmico el general nos dijo que Esmeralda era su
hija.
---No sabîa que era general el padre de ella.
---Entonces Esmeralda no te lo habîa dicho.
Y pienso yo: he aquî la comprobaciôn para saber Cratino si es verdad lo que
Esmeralda dijôle a Aspasia: Juliette tampoco sabe que mi padre es general.
---Kosmos, quê pasa por tu testa, que cuando tû la...
---Cratino, sôlo escucho y hago ejercicio.
---Ejercicio? Mejor me callo la....
---Que puedes meter la pata.
---En quê ustedes (dos) estân?
---Juliette y quê te hace pensar que estamos en algo?
---Cratino, no te acaba de decir Kosmos que puedes meter la pata?
---Se nota que aûn no lo conoces lo suficiente.
---No sê, pero me parece que aquî hay gato encerrado.
---Quê, ya te empezô a hacer efecto el vino francês?
---No quiero discutir, Cratino, no tengo ganas de eso, asî que piensa lo que te dê
la gana. Es mâs, me voy, que estoy preocupada por Esmeralda. No te pido un be-
so porque ya sê que no me lo darâs: me lo das despuês?
---Despuês te lo doy, Juliette, en privado y si quieres doble.
---Triple mejor. Bueno, hasta que te vea.
---Adiôs, Juliette, adiôs!
Por no dejar de mirarla en lo que dirigîase a la puerta del bar es que Cratino dî-
ceme que antes de salir quitôse la liga azul, e inmediatamente agrega una pincelada
que penetrô por mis oîdos como una parecida a la del vate de mi novelôn: cae como
cascada el cabello de Juliette en su delgada espalda, coloridad que diôme sûbito pâbu-
lo de por la verba hacer un brindis, el segundo hasta ora en la nocturna. A raîz del to-
que del cristal de las copas aparece frente a nosotros Yelas, razôn de yo pensar que el
tintineo acarreô una vibraciôn de sonido basta como para imantar a una identidad que
por su diligo tiene cercanîa con el segundo sistema.
---Yelas su presencia como que hâceme recordar ciertas cosas de mi novelôn. Quê ha-
ce usted en este bar nocturno?
---Kosmos, el hecho de que sea sepulturero no quiere decir que sea abstemio.
---Yo creo que por el mismo hecho es que usted no pudiera serlo, empero no quise con
mi pregunta saber sobre tal hecho sino que mâs bien sobre el porquê de estar usted en
este bar que no en otro.
---Kosmos, y acaso un bar no es un bar igual su lugar?
---Yelas, a este bar por antonomasia es al que vienen todos los faranduleros de cuales-
quier partes de esta ciudad.
---Kosmos, me dan lo mismo los faranduleros que los farolelos...
---Si es que los faranduleros no son lumbre en la noche.
---Demasiada fantasîa pudiera tener sus consecuencias, Kosmos.
---Yo responsable de ella, Yelas. Y dîgame: hizo las gestiones debidas en la estaciôn
de policîa?
---Ya estân hechas, pero lo que sigue es la demora. Bueno, si es que algo funciona râ-
pido en esta ciudad.
---Êsa es la res, Yelas, êsa!! Esta ciudad caracterîzase por la parsimonia en todos, en
cada uno de sus sectores. Tengo una diamantina noticia que darle.
---No me vayas a decir que es referente al abogado.
---Êsa es la diamantina noticia. Mire, aquî la tarjeta del abogado.
---Triptolemo Eleusîs? Vaya nombre para entrar en relaciôn! Pero da lo mismo cômo
se llame al abogado, que de todas maneras ningûn nombre es garante de la transforma-
ciôn de las cosas lentas.
---No lo es de êstas, Yelas, mas sî del signo de admiraciôn, de interrogaciôn o del asom-
bro.
---Se nota que a todo lo que puedes le sacas provecho. Y desde cuândo tienes la tarjeta?
---No mucho, cuestiôn de pocas horas. Metôn conoce a cinco abogados, mas segûn dîjo-
me, êste es muy bueno en el asunto de su interês.
---Gracias, Kosmos, gracias!! Y es mâs, de mi parte va la compra de la prôxima bote-
lla.
---Erastes es usted del vino de la Francia?
---Respecto al vino me da lo mismo su procedencia.
---No igual nosotros, mas somos tolerantes.
---Me toca saberlo.
---Esto puede entenderse de dos maneras.
---Kosmos, entiêndelo a la manera tuya. Quiên de ustedes dos me hace el favor de ir a
comprar la botella?
---Cratino, vas tû o yo?
---Voy yo, Kosmos, yo voy.
---Mira, Cratino, aquî los pesos, y nada de propinas.
---Nada de ellas, Yelas, le traigo el vuelto justo.
---Yelas, y usted conoce asimismo al chofer del general?
---No, Kosmos, no lo conozco. Por quê deberîalo conocer?
---Por pertenecer a la misma generaciôn del general.
---No no, ni idea de quiên es.
---Sus padres fallecidos son dublineses, por lo que su ônoma es Daoine Sidhe, empero
dîcenle Dasid.
---Y de dônde tû lo conoces?
---De cuando salimos de la estaciôn de policîa, ya que el general le dijo que pasara por
êsta para saber si todo habîa salido bien.
---Ah, entonces lo conociste hoy en la tarde.
---Êsa es la res, Yelas, êsa!! Mas hay otra cosa.
---Cuâl, kosmos, cuâl?
---Que del retrovisor del automôvil cuelga el sîmbolo de los tres zarcillos.
---Y quê representa ese sîmbolo?
---En la cultura celta a la triple diosa y a la energîa de la numeral tres.
---Completamene ajeno a lo que dices.
---Aquî la botella!! Y Yelas, aquî el vuelto exacto, ni mâs ni menos.
---Cratino gracias!! Pero no acabas de decir que es exacto el vuelto?
---Cômo olvidarlo si lo acabo de decir?
---Preguntê porque agregaste ni mâs ni menos, y cômo ni mâs ni menos si algo es
exacto, o sea, el vuelto?
---Tû ves, Kosmos, me contagiaste con la repeticiôn de lo mismo, porque ni mâs ni
menos y exacto son diferentes sôlo por la forma de decirlo.
---Câspita!! Lo que se pega pêgase!!
---Y hablando de pegarse, quiên de ustedes dos es el que se pega a la muchachita pe-
lirroja que no hace mucho se fue?
---Yelas, Juliette es mi novia.
---Quê bien, Cratino, que goces con tan jovencita flor. Quê les parece si brindamos y
por Venus?
---Que como a la tercera va la vencida serâ el ûltimo brindis de esta nocturna.
---Yelas, Kosmos lo dice porque ya hemos brindado dos veces.
---Pues que esta nocturna no terminê sin el brindis por tercera vez.
Como ni Cratino ni yo estuvimos al tanto del cambio de hora llegamos a mi apar-
tamento en vez de a las siete a las ocho de la mañana. Seguido a penetrar en êste sin ol-
vidar que el mînimo ruido pudiera ser la causa de que nos descubrieran llegando, amên
que medio ebrios, lo primero que hice fue posicionarme cerca de la puerta del cuarto y
con el têlos de pegar mi oîdo izquierdo en la madera de êsta, y para saber si ya se ha-
bîan levantado Aspasia y Esmeralda. A continuaciôn de no escuchar ni la voz de una ni
de la otra con tremendîsimo cuidado hundî la llave en la cerradura y abrî poco a poco la
puerta, siendo entonces cuando mis retinas observaron algo placentero: Esmeralda abra-
zaba a Aspasia estando a la zaga de êsta, y como estaba la sâbana descorrida del tronco
para arriba las dos estaban desnudas. Sigue la res con el cerrar [como mismo la abrî] la
puerta y con el barrunte a Cratino de lo que acabê de ver.
---Cômo que desnudas? Tû pensaste que algo entre ellas pudiera suceder?
---Cratino, yo sobre lo deleitoso sôlo pienso cômo pincerlarlo al escribirlo, cômo darle
un color, allende piensa en una cosa, o tênla en cuenta: necesariamente algo entre ellas
sucediô?
---Kosmos, y si la pienso o la tengo en cuenta quê mâs da?
---Cratino, no pudiera ser que, como buenas amigas, simplemente quiêranse?
---Y simplemente quererse no es algo que sucede con placer?
---Pasa asî porque no ôdianse.
---Kosmos, para nunca acabar.
---Tû sabes mejor que nadie que el fin yo lo demoro, que no llegô a êl con rapidez.
---En fin, tomamos cafê?
---Hacerlo es mâs râpido que un fin que trabâjase: lo haces?
---Lo hago, Kosmos, lo hago.
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