Cualquiera que no lo supiese pudiera pensar que la intenciôn del general de caminar
cuasi marchando era la de atraer la mirada de los presentes en el entierro, mas yo que tu-
ve que pasar por el programa disciplinario y austero de la academia domino, conozco, sê
que de muchitanto marchar las veinticuatro horas del dîa como que uno se acostumbra a
mantener el paso como si avanzara encima de una lînea recta de la que los pies no deben
salirse. Empero que yo haya tenido que pasar por el susodicho programa no quiere decir
que no hâyalo violado para entrar en gozo con lo contrario, o sea, con lo vedado que no
engendra ethos, lo que de facto fue el motivo de que marcara un rêcord por la cantidad
de veces que por petitencia quedême sin salir de la academia los fines de semana, lo que
a la postre y al cabo dâbame lo mismo, que lo mismo me fugaba al irse todos los oficia-
les que entraba en relaciôn con la secretaria Fonia, una fêmina con experiencia que muy
cerca de la academîa vivîa: en la parte de atrâs de êsta, pocos metros tanto para la perfe-
cciôn de la rebeldîa como para lustrar el vientre con la lija de la piel. En lo atinente al
caminar del general fue exactamente oculado por mî cuando seguido a despedirse diri-
giôse a un automôvil de color negro parqueado debajo de la sombra de un âlamo tem-
blôn ( eadha), el que allende de muy utilizado por los celtas para la elaboraciôn de los
escudos conôcese como el que elude la muerte; [con el susurro de sus hojas al soplar el
viento ôyense las voces del mundo del espîritu], y el ûnico ârbol que en el cementerio
del Cerâmico hay, lo que traduce que de querer (quererse) otra sombra no es posible a
no ser que abriendo una sombrilla.
--Kosmos, se me olvidô decirle al general que vivo en el edîculo que estâ delante de la
academia en el Karakorum.
--Cratino, calaña de que estamos con lo mâgico que duerme la nemôsine.
--Por quê no me dijiste que pasaste por esa academia?
--No acabo de decir(te) que con algo estamos?
--Pero aun asî tengo despierta la memoria para recordar lo que me acabas de decir: quê,
se acabô lo mâgico?
--Aplausos, Cratino, a-plau-sos!! Tendrê en cuenta este aporte lûdico.
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