Organizando encontrê el pedacito de papel donde por primera vez escribî una bre-
ve mas relevante pregunta: dic cur hic? Importante porque de acuerdo a una ubicaciôn
uno puede moverse con confianza, trasladarse de un punto a otro con soltura; aunque
no es menos cierto, que el conocimiento de un lugar cuasi nunca es completo, que per-
derse quede como posibilidad, mas que por lo mismo que estâ en fluencia serîa un per-
derse exento de engendrar un pânico que nuble el gayo pensar, que si no la inmoviliza-
ciôn a raîz de un bloqueo general. Esta pregunta (retôrica) sale a puesto, a colocaciôn
cuasi al inicio de la cuarta parte (pâg, 890) de mi novelôn, la que allende de a los con-
tertulios venirles de maravilla la tomaron tan en serio que hasta yo lleguê a pensar, co-
mo personaje, que periclitarîa el lûdico incesante en la Kosmona; fue por alguno de ês-
tos valorada como la justa para que colgara encima de la puerta de la Kosmona, que no
la sentencia "los justos son mansos", ya que en realidad, como pregunta, tenîa mâs que
ver con el desarrollo interior en la instituciôn de un saber concreto que con una senten-
cia que no dice mentira mas que no pasa de ser lo que es, lo que in casu, y menos que
con la ubicaciôn, tiene que ver con una cuestiôn de exploraciôn, la que clara el uso opu-
lente, que si no a fanegadas, de un conocimiento mayûsculo.
En mâs de una conversa---mâs de una que no sôlo hizo posible enriquecer un vîn-
culo sino que asimismo la forma de eyectar los discursos ( o la discursiva)---con el di-
dâscalos filosôfico referente a los cuatro movimientos [a partir, como ya sâbese, de la
distinciôn de Filôn], cômo pasar por alto la pregunta retôrica en puesto si precisamen-
te pônele fin a la dificultad causada por el desconocimiento de un sitio donde de acuer-
do a su caracterîstica serîa favorable o no un movimiento, conveniente tener una aven-
tura no necesariamente perniciosa, el justo para chocar dos veces con la misma [...], el
ideal para pecnoctar y tener un sueño en una noche de invierno? Claramente que este
zanjar es para mî muy que significante, razôn por la cual desempeñô un rol pinacular
en el lûdico del novelôn como parte de la fiesta incesante en la Kosmona, amên que a
êsta sacarle tremendîsima ganancia tanto el didâscalos como yo.
Continuando con la organizaciôn, y no ya en un pedacito de papel sino como tîtu-
lo escrito en la portada de una de las ya ni sê cuântas pequeñas libretas que utilicê pa-
ra apuntar datos, fechas, descripciones de cosas, etc.., encontrê el siguiente: espacio
para el nûmero quebrado, el irracional y el trascendente, empero como suena el tim-
bre de la puerta no quedôme otro elixir que salir de mi estudio e ir a abrir êsta.
---Contra, Kosmos, que para que tû cojas el telêfono cuesta...
---Deja, Cratino, deja, no lo amplifiques, que lo que cuesta yo lo sê, pero si esta vez
no lo cogî es porque estâ apagado.
---Kosmos, y se puede saber el porquê?
---Concomîtame al estudio y lo sabrâs, tendrâs por contemplaciôn râpida respuesta.
---Vaya reguero que hay encima de tu mesa!
---Reguero? Caos es la palabra tempestiva.
---Esa mesa se parece a la que vi en una foto de un escritor celebêrrimo ya fallecido.
---Y tû crees que yo desconozco esa foto, Cratino?
---Pregunta y respuesta juntas! Como no lo creo la conoces, no?
---No preguntes lo que conoces.
---Y entonces quê, hacîas orden?
---Êsa es la res, êsa!! Mira lo que encontrê, êchale un vistazo.
---En este pedacito de papel dice dic cur hic; en esta portada, espacio para el nûmero
quebrado, irracional y trascendente. Y quê tû quieres que te den?
---Câspita Cratino!!, que yo no quiere que me den nada, asî que olvîdate de la canciôn.
---Quê si no que tu darte cuenta râpido?
---Te das cuenta que yo me doy a mî mismo?
---Toco madera, paso, que empieza a ser el verbo dar como una ficha doble nueve.
---De mâs estâ decirte que me encantan los sîmiles.
---Y tû no crees que lo sê y, como tal, lo conozco?
---Que no de una foto.
---Y de nuevo en juego, otra vez, se repite. Y cuândo empezaste con la organizaciôn?
---Fue lo mismo que Aspasia saliera por la puerta que yo entrara en mi estudio.
---O sea, que empezaste cuando Aspasia se fue.
---Sabes lo que cantô Aspasia no hace mucho en la ducha?
---Dîmelo tû que escucho yo.
---La misma melodîa que sale de la caja de mûsica que se llevô Juliette de la cabaña.
---Y de dônde Aspasia la conoce?
---No lo sê porque no le preguntê.
---Y por quê no entraste al baño y le preguntaste?
---Y cômo tû sabes que yo estaba afuera?
---Y acaso estabas adentro?
---Estaba en la cocina, Cratino, y preparando cafê.
---Ah, entonces ni afuera ni adentro, sino en la cocina. Muy bien!
---Ataraxia que engendra verborrea circunspecta!! Cômo olvidarlo?
---Cômo olvidar que tû lo recuerdas?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Hoy estâs como gûstame que
estês: suelto en el juego y amplificando profundo! Y quê tal de novedades, de quê ma-
nera va la cercanîa con Juliette?
---De manera maravillosa, aunque me impresiona su fantasîa.
---Te impresiona?
---Sî Kosmos, porque lo que se le ocurre, y por lo que yo tengo que pasar, claro...
---Cratino, y algo que es mâs beneficioso, en vez de impresionarte aprovecha la opor-
tunidad de estar con alguien con fantasîa.
---Si te contara...pero en fin, asî la cosa. Y tû quê, volviste a ver a Esmeralda?
---Anoche estuve en el bus con ella, y mira lo que me encontrê.
---Quê es eso, Kosmos, un escondite?
---Êsa es la res, esa!!
---Cômo, una olla de metal?
---Una marmita, ônoma que me acerca mâs a la hechicera Cerridwen.
---No me extraña, o mejor dicho, no me es desconocido tu amor por la cultura celta.
---Allende, Cratino, que me encontrê otra cosa, la que ya no existe porque la botê.
---Y de cuâl se trata?
---De un papel que tenia escrita una lista con los cincuenta y dos fallecidos en el bus.
---Vaya noche crîptica que tuviste. Y cuâl fue la reacciôn de Esmeralda?
---Hâgamos una cosa.
---Cuâl?
---Vuelvo a hacer cafê y nos sentamos para entrar en verba.
---Perfecto!!
---En lo que lo hago êchale un vistazo al estudio reciente de arqueologîa, y dime quê
le falta?
---Que te diga quê le falta? Kosmos, quê se yo de arqueologîa?
---Cratino, deja de preguntar y mîralo.
De regreso al estudio con la cafatera y dos tazas de cafê dîceme Cratino:
---Kosmos, lo que le falta al estudio es la pâgina nûmero nueve.
---Êsa es la res, Cratino, êsa!!
---Y por quê no la tiene?
---Porque mi tîo la arrancô. Te acuerdas de que anoche êl estuvo aquî en mi estudio?
---Kosmos, de anoche hacen pocas horas y, entonces, cômo olvidarlo. Y por quê hizo
algo asî tu tîo?
---Tendrîa que preguntarle.
---Tendrîas? Un hipotêtico que no una obligaciôn?
---Cratino, tû sabes que la palabra obligaciôn no es de mi agrado.
---Kosmos, es que como respuesta esperê la de "tengo" que preguntarle, que no ten-
drîa.
---Câptote sin embrollo de ningûn tipo, pero aun asî saca de puesto la susodicha pala-
bra.
---Bien, Kosmos, bien, la saco, que sabes quê? Que tampoco a mî me gusta.
---Saludable saberlo. Y dime: me concomitas al cementerio del Cerâmico?
---Cômo, cambiaste de idea en lo que hacîas el cafê?
---No no, es que acordême de que en media hora entierran al zapatero Cliôn, pero te
puedo contar lo del bus en lo que vamos al cementerio, digo, si es que no tienes algo
que hacer, si estâs exento de ocupaciôn o de la responsabilidad mâscula de atender a
la fêmina Juliette.
---Kosmos, primero los amigos; despuês, las novias.
---Aplausos, Cratino, a-plau-sos!!
---Y tû como siempre.
---Amplifica el noûmeno, amplifîcalo!!
---Lo pensado o lo que se pretende decir?
---Câspita!! La tortuga desafiando a Aquiles.
---Que tû o exageras o metaforizas.
---Dos constantes en mî a la postre y al cabo. Termina de tomarte el cafê que nos va-
mos a peripatein para llegar al cementerio.
---Ni que fuêramos peripatêticos.
---Pasaste el examen, Cratino, lo pasaste!!
---Recuerda que yo, como tû, soy un gran lector.
---Cratino, que aun asî puêdese olvidar
---En fin, que ya me tomê el cafê, asî que podemos irnos a peripatein. Y por quê te rîes?
---Con el tiempo que me conoces haces esta pregunta?
---Vamos o no a...
---A eso nos vamos. Vâmonos!! Cratino, no conviêrtese, despuês del acto, el yendo en
fui?
---No en otra cosa que en êsa, o sea, en acto pasado.
---Nôtase que conoces a la cosa en sî: a mî!
---Menos que al fenômeno, que es otra cosa. Kosmos, nos acabaremos de ir?
---Sî, Königsberg, sî!! Vâ-mo-nos!!
---Ahora el que se rîe soy yo.
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