Samstag, 2. März 2024

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        Y entonces digo en voz alta: es mi tîo, el que tiene los resortes de la acciôn ocultos 

en el thymôs, donde ni la razôn ni la piedad pueden alcanzarlos.

---Cômo, Kosmos, cômo?

---Cratino, no tiene relevancia, no-la-tiene.

         Cuando le abrî la puerta, y debido a la velocidad con la que ascendiô por los pel-

daños, estaba mâs sofocado que alguna criatura que hubiese corrido delante de un toro, 

motivo por el cual tuve que decirle:

---Quîtate el sombrero y êchate aire.

---Tû como siempre, Kosmos, incesante con las ocurrencias. Puedo pasar?

---Câspita!! Y desde cuândo pregûntasme si puedes o no pasar?

---Desde ahora. Estâs a punto de soltar la risa. Voy adentro.

        Seguido a quitarse el sombrero y el gabân los presentes saludan a mi tîo, y dîcele

Aspasia a êste que se puede sentar en el sofâ, que donde uno caben dos; y clarîsimo es-

tâ, que una  posiciôn inadecuada  frente a ôculos conservadores puede acarrear si no la

querella el decir con eufemismo para hacer menos dolorosa una indefectible verdad, a

continuaciôn de sentarse correctamente, o sea, de estirar las piernas.  

---Y quê tal el cepillo de fibra de carbono que compraste en la feria?

---Kosmos, de muy buena calidad, por lo que no se pudieran quejar mis discos de mû-

sica clâsica. 

---Señor, y desde cuândo se puede quejar un disco?

---Muchacho, que te llamas Aristarco, no?

---Asî es, êse es mi nombre.

---No debes entender taxativamente lo que digo, mis palabras.

---Parecido a lo que dice Kosmos.

---Kosmos, me preparas mi bebida favorita?

---Aspasia, puedes ocuparte tû de hacerle tê a mi tîo?

---Cômo no, Kosmos, un deleite. Me voy a la cocina.

---Gracias, Aspasia!

---De nada, tîo!

---Y barrûntame, tîo, a quê dêbese el honor de tu visita?

---Dos palabras que pudieran ser el motivo de tu prôxima risa: Tîo y honor.

---Que te conoce bien tu tîo, Kosmos.

---No te creas que tan bien, Aristarco.

---Sobrino..

---Câspita!! Ora sî que rîome, porque por cosas de ponderamiento...

---Kosmos, deja el ponderamiento y la risa, que soy portador de una noticia taciturna.

---Amplifica cuâl es, amplifîcala!!

---Falleciô el zapatero Cliôn hace pocas horas.

---Amên que taciturna patêtica. Y quê pasôle, de quê feneciô, porque estaba bien la y

ûltima vez que lo vi?

---Segûn me contô Diopeites, el que por cierto se encargarâ de la correspondiente mi-

sa pasado mañana, muriô de un infarto despuês de abrir un hueco con la pala, pero sa-

bes dônde cayô su cuerpo sin vida? En el mismo hueco que abriô.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Entonces el hueco abierto no

es pequeño.

---No he visto el hueco; pero sî, que tiene que ser asî porque de lo contrario cômo ca-

berîa el cuerpo completo, debe ser grande. Pero me alivia algo frente a la muerte y de

mi viejo amigo: el poder haber hablado con êl no hace mucho.

---Mas tû en la catedral barroca?

---No no!! Diopeites me lo contô por telêfono, y de paso me dijo que no podîa hacer

nada con la esquela escrita por mi hermano, tu difunto padre Tircano Cilatino.

---Mire tîo, aquî tiene su taza de tê. Quê, que falleciô Cliôn? Quê deplorable! Êl que-

rîame mucho.

---Gracias, Aspasia! Bueno, cosas de la vida. Y Kosmos, me dejas ver ese estudio re-

ciente de arqueologîa que te prestô el difunto?

---Estâ encima de la mesa de mi estudio. Por quê te interesa?

---Aûn no lo sê, pero me gustarîa echarle una mirada.

---No hay problema. Ya sabes dônde estâ.

---Voy a tu estudio entonces.

       Empero en lo que mi tîo miraba el estudio reciente de arqueologîa, Aspasia pre-

gûntame el porquê de que el sombrero moviêrase de un lado a otro en el piso, siendo

entonces  que despiêrtase mi curiosidad y, sin dilaciôn, voy a ver quê pasa. Como no

hacîa falta pericia alguna por tratarse de una acciôn hacedera, agarro el sombrero por

la  parte de arriba, pôngomelo y quêdome mirando una crecidita cucaracha blanca, la

que a pesar de ya no tener protecciôn quedôse inmôvil.

---Kosmos, por quê te quedas mirando la cucaracha? Mâtala, mâta ese insecto asque-

roso.

---No, Aspasia, no!! Y por quê? Porque aunque sea un insecto dictiôptero tiene vida.

---Pues entonces côgela con un papel y bôtala por el balcôn.

---Aspasia, que puede ser que regrese volando.

---Ah, pero para colmo es voladora? Pues haz algo râpido, que si no le caigo a chan-

cletazos.

---No te has fijado en una cosa?

---En quê, kosmos, en quê?

---En que la cucacracha es blanca y el sombrero es negro.

---Ya me puedo imaginar por dônde viene la cosa.

---Cratino, me importa poco eso.

---Verdad que no quieres saberla, Aspasia.

---No, Cratino, no! Boten esa mierda!!

---Quê es lo que estâ pasando aquî?

---Señor, que su sobrino estâ mirando esa cucaracha como si fuese un delfîn.

---Aspasia, que las cucarachas no muerden.

---Pero son asquerosas.

---Kosmos, y por quê tienes puesto mi sombrero?

---Porque la cucaracha estaba debajo.

---A ver, dame acâ la cucacracha.

---Côgela, aquî la tienes. Êsa es la res, êsa!!

---Señor, y adônde usted va con la cucaracha?

---A ponerla en la escalera.

---Eso!! Sâquela del apartamento.

---Câspita Aspasia!!, que estâs peor que Gregorio Samsa.

---Kosmos, y quîên es ese Gregorio?

---Un personaje de "La metamorfosis", del artîfice Kafka.

---Sigue haciêndote el gracioso, sigue, que ya tû verâs.

---Kosmos, pônte circunspecto, que si no te van a castigar.

---Eso, Cratino, muy bien que se lo recuerdes.

---Aspasia, que a mî pocas cosas se me olvidan.

---Ya sê, Kosmos, ya sê, pero...

---Mas la cucaracha ya estâ en la escalera.

---Vaya, quê alivio!! 

---Ya cumplî con uno de los doce trabajos sin ser Hêrcules.

---Señor, que me parecîa usted una persona seria.

---Mi tîo una persona serîa parecîate? Nôtase bien que no lo conoces.

---Contra, Kosmos, traicionando a la familia? Quê vergüenza, que êsa no fue la edu-

caciôn que te dio mi hermano.

---Amplifîcote una observaciôn celebêrrima: nada hay vergonzoso si el pensamiento

tal no hâcelo.

---Cambiemos de perîstasis, y entonces dime: de quê se trata la sûmula de palabras

escritas en una hoja que estâ en tu mesa del estudio?

---A que estuve ocupado con la paranomasia.

---Ah, estâ bien, eso.

---Y quê me dices tû del estudio que viste?

---Que vi el estudio pero que no entendî nada. Te puedes reîr, si quieres.

---Suena el timbre de la puerta. Tû esperas a alguien, Kosmos?

---A nadie, Aspasia, a nadie. A quiên voy a esperar? 

---Tal vez a Esmeralda.

---Voy a la puerta.









































 


































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