Sonntag, 31. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (807)

 (en la taberna de Apragôpolis)


       El lictor logrô que le soltaran los dos brazos asidos por los dos bructeros de

la tribu germânica, lo que consiguiô a cambio de una recompensa monetaria. In-

mediatamente al pago, uno de los bructeros dîjole que desapareciera de la taber-

na antes de que regresara su jefe, como tambiên que ni se le ocurriese comentar

con nadie lo acabado de suceder. A raîz de esto el lictor arrumba sus pasos hacia

la puerta del local, pero con cierta pericia recoge del piso el sacculum pequeño y

con las monedas dadas por Anaxîmetro de Apolonia a Pandolfo Colunnecio, caî-

da de la que êste no diose cuenta, y en el preciso momento en que conducîa a un

lugar aparte a Sarambo. La intenciôn no era quedarse con las monedas, sino mâs

bien cambiarlas por unas falsas, con el objetivo pôstumo de regresar al local con

cualquier justificaciôn y darle el sacculum pequeño a Pandolfo, acciôn concomi-

tada por buenas palabras, como sabîa pronunciarlas por su conocimiento retôrico.

gesto que a su vez engendrarîa la correspondiente confianza. Su câlculo habîa re-

caîdo sobre la idea funcional, de que seguro Pandolfo pagarîa con las cambiadas

monedas la bedida ingerida, tempestivo momento para que Sarambo, con todito

su derecho, hiciera su reclamaciôn oportuna. Entonces sin dilaciôn alguna y con

velocidad absoluta dirîgese a su casa, cambia las monedas por unas del invetera-

do imperio en la ciudad del ocio, y retorna a la taberna.

----Señor, yo no le dije que desapareciera de aquî?---pregunta el mismo bructero.

----Disculpe usted que regrese, pero debo entregarle algo que pertenece a su je-

fe, y mire es este sacculum---dice el lictor dândolo.

----Y por quê usted no me lo dio antes?

----Porque me apremiaba cumplir urgentemente con una necesidad, la que durô

unos cuantos minutos porque no evacuô con gran facilidad, por lo que me lleva 

tiempo el pujar.

----Entiendo! Pero ahora vâyase, que despuês tendrîa que dar explicaciones, asî

que esfûmese de una vez.


    Acabada la conversaciôn con Pandolfo Colunnecio, Sarambo regresa a la barra

estando de jeta, asimismo que pensando cuâl serîa su futuro en la ciudad del ocio.

De facto quedô convencido de que el precio a pagar que pidiôle aquêl de sopetôn

era imposible de soltarlo completo, por lo que no quedâbale otra salida que aban-

donar la taberna. Dentro de lo que pudo pensar en este instante subrayado inespe-

radamente por la nequicia ajena, fue escribirle al copero para ponerlo al tanto de y

esta situaciôn, el propietario de la taberna con residencia actual en Bedriaco. Pero

cuando dispônese a escribir oye que el bructero dîcele a Pandolfo Colunnecio:

---Mire, le entrego algo que es de su pertenencia.

---Y cômo es que tû la tienes, cômo?--indaga un tanto irritado Pandolfo Colunne-

cio y quitândole el sacculum de la mano violentamente.

----Me la dio el señor que usted a mî y al otro bructero nos ordenô agarrar por los

brazos....

----El lictor, el lictor!!---afirma Sarambo.

----Nôtase que a ese lictor el peculio no le falta, y dônde estâ?----fisga Pandolfo.

----Se fue a su casa, se fue!!

----Bueno, Sarambo, por ser su ûltima noche en este local, le compro un botellôn

de vino, y de paso para que vea que tan malo no soy, sôlo que hay cosas con las y

que debo cumplir por razones que a usted no le incumben.

----Mire, aquî tiene el botellôn.

     A continuaciôn Pandolfo Colunnecio abre el sacculum pequeño, deja caer unas

monedas y dîcele a Sarambo:

----Coja usted las que el precio del botellôn pagan; pero no mâs, que puedo cortarle

la mano.

----Señor, pero estas monedas ya no tienen validez; ya son viejas...

----Y usted se atreve a decirme eso a mî?

----No es atrevimiento, no, no lo es y para que se convenza mire esto---dice Sarambo

mostrando la moneda en curso.


     Como una rayo que cae sobre una superficie plana, indignado por la que pensô ma-

rranada hecha por Anaxîmetro de Apolonia, ipso facto edîctale Pandolfo Colunnecio y

al bructero, que salga inmeditamente a buscar a Anaxîmetro, y que si de resistencia da

calaña que lo traiga por lo pelos o a rastras.



















  

Samstag, 30. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (806)

  

-----Escuche usted, signora Lacrusea, age!! Transportando sentidos o cambiando

sûbito de posiciôn, con el objetivo conspicuo de la mantenciôn beneficiante tan-

to de polêmicas como de diâlogos, nosotros con seriedad ludicamos con los disî-

miles temas que salen a colocaciôn, a puesto, siendo responsable cada cual de la

verba que saca y de la risa con la cual la enfrente, debido a que como toda cosa

cambia ----nosotros valoramos que, como tiene utilidad, la verba es una cosa----,

la de ayer no serâ la de hoy y la de hoy diferenciarîase de la de mañana, 

-----Kosmos, por lo que voy oyendo, ustedes poseen una actitud sumamente de-

mocritana---dice la signora Lacrusea.

-----Câspita!!, que ha amplificado usted una con cierta anâloga actitud, empero y

por lo que oyendo voy yo, usted posee algo de conocimiento, sin que por êste dê-

bale un gallo a Asclepio.

-----Algo se me quedô de lo que me enseñô Pempeo Noncola en el colegio de los

sacerdotes Salios; aunque no fuese, especîficamente para entrar en justeza o deli-

mitar precisiones, una vieja materia la suya concreta.

-----Especîficamente para entrar en justeza o delimitar precisiones: regio, signora

Lacrusea, êsa es la res!!

-----Sabe usted una cosa, signora?----pregunta el didâscalos filosôfico.

-----Que usted no hace mucho dijo que no sabîa mucho de la vida de alguien, sino

que poco....

-----Fue lo que dije respecto a Akalistôn, y, quê pasa con eso?

-----Didâscalos, que ya captê por dônde viene la cosa----interrumpe Kosmos.

-----Euphyeia!!

-----In casu la escucha.

-----Kosmos, puedes dejar al didâscalos que hable?---pregunta la signora Lacrusea.

-----Amplifique, didâscalos, amplifique!!

-----Se puede saber mucho o saber poco, pero sabemos algo que es media cantidad

para nuestro saber....

-----Su intenciôn, didâscalos, es abrir una polêmica?----indaga la signora Lacrusea.

-----Kosmos, no sôlo fuiste tû quien me captô.

-----Por momento eso de que todo cambia pierde validez---suelta el tîo de Kosmos.

-----Espero que no quede oscuro el porquê rîome---acentûa Kosmos que agrega: pa-

sada verba obstaculiza al molino!

----Referente (al)go que sê, ademâs de que era manipulador y un mujeriego, cuento

que Akalistôn me visitaba sobre todo por las tardes, jamâs en otro horario del dîa...

----Lo que debîase a quê?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Eso sî que no lo sê, didâscalos, no!

----Y por quê no le formulô la correspondiente pregunta?

----Usted sî que pregunta!

----Ni que fuera boticario o jardinero de Antinoo,

----Esto no lo entendî.

----Que la pregunta para aquêllos no es parte de su oficio; en el mî su rol es impres-

cindible o fundamental.

----Entonces le respondo su pregunta: porque no soy de mucho preguntar, porque no

soy filôsofa.

----Pido el adecuado beneplâcito para la amplificaciôn---dice Kosmos levantando la

mano derecha.

-----Concedido, Kosmos, concedido!!---afirma el didâscalos filosôfico.

-----En lo atinente al horario de las visitas de Akalistôn, me parece que es porque era

cuando Nausica no quedâbase sola en la casa, sino jugando con Sunev.

-----Puede ser, es posible---dice la signora Lacrusea.

-----Y usted, signora Lacrusea, conociô a la madre de Sunev, a Cornelia?

-----No!, pero sî recuerdo que fue un caso de muerte muy hablado en Apragôpolis, y

estuvo mucho tiempo en boca de los habitantes. Y cômo tû conoces a Cornelia?

-----Câspita!!, que usted acaba de amplificar que no era filôsofa....

-----Y risas de la signora Lacrusea.

-----Cornelia es la madre de mi hija, de la campesina.

-----Y entonces mi hermana por parte de padre, porque las madres son distintas--dice

Kosmithôs.

-----Por quê revelas lo que no pregûntase?---fisga Kosmos.

-----Porque poco se me pregunta aunque hayan filôsofos.

-----Y risas del colectivo.

-----Verdad que Cornelia es la madre de tu hija?----pregunta la signora Lacrusea.

-----Tan cierto porque es imposible y tan ficticio porque puêdese borrar!

-----No entiendo ese viramiento de sentidos.

-----Olvidôsele a usted, signora Lacrusea, lo que empecê diciendo?

----Siêndote sincera sî!

----Que nosotros transportamos sentidos o cambiamos sûbito de posiciôn.

----Pero aun recordândomelo no entendî nada.

----La costumbre es la madre de todos los vicios, y como usted no tiene la de la y

Kosmona, no le es familiar su vicio---destaca el didâscalos filosôfico.

----Esto si puedo entenderlo, sî!!---afirma la signora Lacrusea.

----Flamen, y usted ha quedâdose mâs en mutismo que Antîgona.

----Kosmos, est res magna tacere!!

----Es mentira porque es posible!

----Quod rectum et honestum et cum virtute est-----dice el tîo de Kosmos.

----Y que es lo recto, lo honesto y lo que va concomitado de la virtud?

-----Kosmos, y me preguntas?

-----Parece que no lo sê!!












 






 

Freitag, 29. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (805)

 

     Seguido a unos minutos de ser presentada a los contertulios, que fue cuando

tuvo el preciso momento de poder decirle a la persona adecuada algo con juste-

za y exactitud, empero referente a un pasado con destacada resonancia debido a

que ella fue manipulada y forzada a besar unos labios que no le gustaban, la sig-

nora Lacrusea revêlale a Kosmos, que por cuestiôn de lo anterior, y no tanto por

tener inclinaciones o preferencias por lo difîcil o compejo, el logos spermatikos

resultô atracciôn râpida para sus retinas. Kosmos capta (lo indefectible de su es-

cucha, quê si no?) que la res venîa haciendo referencia a un desviado tiro de fle-

cha por el responsable înclito de imantar los corazones, de atizar los bombeos y

los sentimientos, mas para sacarle lascas a la masa correspondiente sin dilaciôn

pregunta:

----Puede usted, signora Lacrusea, decirme quiên fue el manipulador con labios

no de su gusto?

----Un amigo de mi novio Tircano Cilatino, el que repetîa que, por naturaleza,

podrîa dejar mojada a toda mujer con un lago de esperma.

----Câspita, signora Lacrusea, pero usted asocia con una fantasîa tremenda, por-

que de Logos spermatikos a lago de esperma la distancia es considerable.

----No me refiero al contenido, sino a la similitud pronunciativa.

----Y cuâl es el ônoma de ese detractor con abundancias?

----Akalistôn, Kosmos, Akalistôn!!

--- Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, el progenitor de Nausi-

ca y amiga de infancia de Sunev?

----No me vayas a decir que lo conoces?

----Lo conocî, porque ya es parte del segundo sistema, del otro...

----Verdad que la esfera no es grande, todo tiene una conexiôn dentro de su cîrcu-

lo.

----Suntuoso lo que usted acaba de decir!!, una pincelada para la Kosmona.

----Lo que me quieres decir es que la instituciôn la acepta?

----Usted ha captado bien; diamantina su escucha!

----Por la misma y tanto la cual te pregunto: segundo sistema , el otro, el de los ya

no vivos?

----Êsa es la res, signora Lacrusea, êsa!!

----Y cuânto hace, y cômo, sucumbiô Akalistôn?

----No hace muchitanto, como para olvidarlo, ni por dosis poco, como para refutar

con palabras bonitas algo que pasô mortal debido a un tôsigo.

----Quê, muriô envenenado?

----Y en su propia casa y concomitado por Meleto, el que feneciô con êl y por la y

misma dosis.

----Y tal dosis de tôsigo dônde, en la comida o en la bebida?

----En un botellôn de vino!

----Pero eso tiene un motivo, no?

----Y acaso algo sucede exento de motivo, si precisamente acontece por eso? Todo

tiene un motivo!!

----Y entonces, cuâl es, o fue?

----Venganza por el arresto de Ânito, y de uno de sus seguidores.

----Y dônde pasô eso?

----En Apragôpolis, la ciudad del ocio. Pero dîgame usted, signora Lacrusea: sabe al-

go mâs de Akalistôn?

----De su vida no supe mucho, las preguntas al respecto siempre las eludîa, pero de y

que fue un manipulador y un mujeriego eso sî que lo sê.

----Allende que una rata como amigo, no?

----Eso creo tambiên. Y dime, Kosmos, cuâl fue el destino de su hija Nausica?

----El llegar aquî, a Bedriaco, y a nado con las âcraticas.

----A nado, de dônde?

----De la însula de Aphros, de la Espuma, la desaparecida por antojo y garbo de olas

gigantes.

----No estaba enterada de eso de la isla.

----La conocîa usted, signora Lacrusea?

----De oîrla nombrar, no por estancia en ella.

----Ya veo que ustedes han hecho buena relaciôn---dice el flamen.

----Ver es un factor que depende de la concepciôn que têngase de la adjetivizaciôn de

la cosa, de ahî que sea buena o mala a partir de un basamento---dice Kosmos.

----Kosmos explica!---afirma el flamen y rîe.

----Vaya travieso que me resultas!!---dice la signora Lacrusea.

----Con cuerda fija o brinco de sapo!

----Cômo?

----Y risas de Kosmos.








  

Donnerstag, 28. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (804)

   

    Al parecer el conditum paradoxum estimulô a la signora Lacrusea a dar un pa-

seîto por Bedriaco, algo insôlito que suceda una vez ingerida esa bebida, ya que

de facto lo que provoca es un tremendîsimo sueño, aun hasta a los mâs acostum-

brados a ella, empero como dicen que toda regla tiene su excepciôn, he no impo-

sible aquî un paradigma. El flamen habîale dejado saber a la signora Lacrusea de

que existîa una instituciôn no muy lejos del templo de Jano Quirino, lugar donde

la verba siempre estaba en continua fiesta, allende que en funciôn cupulativa y al

servicio de una sûmula de polêmicas reforzadas con diâlogos poquitîsimas veces

caracterizados por lo fâcil, queriendo decir no otra cosa, que entonces lo prepon-

derante era la cosa con titularia compleja. Pero si verdaderamente no le ocultô la

existencia de la Kosmona, sin que de momento pensara no hacerlo por cuidado o

sensatez, debiôse a la razôn de que al verla interesada por lecturas un tanto inex-

tricables, no demorô en pensar que la Kosmona resultarîa un conspicuo lugar da-

dor de gnosis estimulante. En fin, que non plus ultra del tiempo menester e inelu-

dible de vencer el tramo que separa al templo de Jano Quirino de la Kosmona, lo

que es lo mismo a decir la distancia que por ser la que es estâ calculada para que

la recorra el paso que debe llegar (a)lgûn lugar, penetran por la puerta de la insti-

tuciôn la signora Lacrusea y el flamen; y tan raudo, como un disparo de flecha y

afirmativo, como un epîmone con conocida repeticiôn, dice êste:

---Cayô una rayo en un lago de Cantabria y se descubrieron doce hachas!

---Câspita, flamen, que no hace mucho terminê (de)cir: punto a la raya y que con-

tinûe la letra---amplifica Kosmos.

---Por lo que entiendo, kosmos, que eso dicho por ti es un epîmone nuevo, no?

---Êsa es la res, flamen, êsa!! Y a quê dêbese su visita y con una signora como la

que concomîtalo?

---Primero presento a la signora...

---Age, flamen, age!!

----Su nombre es Lacrusea, Kosmos, Lacrusea.

----Parêcese el ônoma a la cruz por un pensamiento a retaguardia mîo....

----Cômo, que lo puedo tomar como blasfema?

----Pensaba en voz alta, flamen, escapôseme lo que deberîa en mutismo quedar.

----Bueno, esta vez te eximio de tu culpa incosciente,

----Si la reminiscencia no traiciôname, proporciôname felonîa, êsta no es la signo-

ra que tuvo como novio a Tircano Cilatino, de lo que usted enterôse por su amigo

del colegio de los sacerdotes Salios, Pempeo Noncola?

----Esa misma soy yo, Kosmos, yo soy êsa!---afirma la signora Lacrusea.

----Ser lo que se es es el siendo del ser!

----Ya empiezo a escuchar lo que me dijo el flamen.

----Y dîjole, signora, quê?

----Que aquî la cosa es compleja, eso.

----Asî es, que no es otra cosa, porque no puêdelo ser.

----Kosmos, me dejar decir el porquê estamos aquî?---pregunta el flamen.

----Amplifîquelo, flamen, amplifîquelo!!

----Porque la signora Lacrusea interesôse por el logos spermatikos.

----Eureka!!, el logoi spermatikoi---dice el didâscalos filosôfico.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brazos!!, vaya perîstasis la que le

acarrea atracciôn a la signora Lacrusea---exclama Kosmos que al flamen pregûnta-

le: le explicô usted, como antecedente a la concepciôn estoica, la panspermia y de

Anaxâgoras?

----Eso no, Kosmos, pero sî que para la concepciôn estoica, el logos spermatikos es 

un principio tanto creador como operativo...

----Ostensible!!, porque la physis desarrôllase de acuerdo a un plan que hâllase en y

los logoi...

----Lo que funciona de acuerdo al surgimiento de las cosas--agrega el flamen.

----En todo hay simientes de todo, retomando la panspermia de Anaxâgoras---dice

el didâscalos filosôfico.

----Las razones seminales que acepta la tradiciôn neoplatônica--dice Kosmos.

----El pneuma contiene las semillas de todas las cosas---dice el flamen.

----Y todo lo que existe y existirâ estâ contenido en tales simientes---añade el didâs-

calos filosôfico.

----Saben una cosa?, saco a puesto, a colocaciôn a un detractor de los estoicos.

----Plotino, Kosmos, Plotino!!

----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!

----Y por quê detractor?---fisga el flamen.

----Porque afirma que dichas razones seminales encuêntranse en el alma.

----Pero detractor, Kosmos?, si acaso lo dice por diferencia...

----Es que para mî diferenciar y detraer son sinônimos, porque quîtase una parte y

para poner otra a partir de una oposiciôn.

----Me va gustando esta jerga que manejan ustedes----revela la signora Lacrusea.

----Pues bienvenida a la Kosmona, donde los justos son mansos---dice Kosmos.

----Sabes que me trajo ella, Kosmos?

----Soy lenguajero no adivino, flamen---dice Kosmos y rîe.

----Originales de los poemas neronianos!!

----Câspita!!, estarâ usted como unas castañuelas!!

----In nomine pater et filis et....

----La res, flamen, êsa la de usted, êsa!!----afirma Kosmos.

----A ver, ya que los contertulios no se han presentado, yo le presento a la signo-

ra Lacrusea a los contertulios----dice el flamen.

----Age, flamen, age!!








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Mittwoch, 27. Januar 2021

La cazuela de Vitelio ( 803)

 ( en Apragôpolis)


     Anaxîmetro de Apolonia, por razones de rescoldo que terminaron motivândolo

a planificar una venganza, habîa acudido a Pandolfo Colunnecio, el actual jefe de

la tribu germânica, cual una parte de êsta ya llevaba tiempo en la ciudad apellida-

da del ocio haciendo y deshaciendo a trocha y mocha, con el objetivo repasado de

barruntarle una cosa, siendo las exactas palabras êstas: Yo le pago a usted una par-

te de mi peculio ahorrado, pero a cambio debe usted ayudarme en algo, y que con-

siste en que inexorablemente amenace a Sarambo, de que de no pagar la pertinen-

te sûmula de sestercios que usted pide, igual cual sea siempre que no sea baja e in-

ventada por su imaginaciôn, tendrîa que abandonar la taberna si es que no quisiera

ver que su vida estuviese expuesta a peligro de muerte. Pero, ademâs, le informo y

de otra cosa, que a saber es la atinente a que si usted logra con lo intimidaciôn en-

gendrar el miedo adecuado, como para que Sarambo no le quede otra salida que la

esperada, yo le garantizo a usted el pago en efectivo mensualmente de un porcien-

to de mi ganancia en la taberna. Pandolfo Colunnecio no lo piensa dos veces para

decir que sî estaba de acuerdo, pero seguido y sin dilaciôn agregando: espero que

no tenga que mover mi lengua para que usted escuche que las monedas primero y

la acciôn despuês al pago de una parte de su ahorrado peculio. Claro que no tiene

que moverla, dêjela quieta y mire, aqui estân las monedas, dice sûbitamente Ana-

xîmetro de Apolonia y a su vez que entregândolas metidas en un sacculum peque-

ño. 

     En la taberna la sûmula de biberius asiduos estaba crecidita, quedando sin im-

portancia de momento la cantidad exacta y justa, Si acaso alcanzaba relevancia el

tema por todos hablado, el que de lengua a lengua resonaba en el local como ma-

traca china, y como tal penetraba por los oîdos independiente esta vez de la fuerza

o vigor de los vientos, los que por ethos en la ciudad del ocio hacen llegar a los oî-

dos noticias locales, razôn por la cual los habitantes entêranse de todo lo que suce-

de, asimismo que motivo de la existencia de la frase conocidîsima de que los vien-

tos en Apragôpolis transportan las noticias. Sacando a puesto, a colocaciôn el ha-

blado tema, el que referîase al hacer y deshacer a trocha y mocha de los bructeros

de una parte de la tribu germânica (la otra estaba en el estrecho de España), sobre-

saliendo entre corchetes el vandalismo, el asalto, los incendios y la violaciôn, cua-

ternaria razôn que infundîa un bastîsimo miedo como para que nadie saliera de su

casa; el lictor, que en realidad no era un biberius cien por ciento, sino alguien que

por tedio iba de vez en cuando a beberse unas copas, a disfrutar de un senecto es-

tîmulo propiciado por la dadorîa de Baco, asegurâbale a Sarambo sin ningûn tipo

de rodeo o perfeccionamiento expresivos, que lo que estaba haciendo la tribu de y

bructeros  no era nada nuevo, sino que mâs resultaba ser su principal caracterîsti-

ca y con la que lograba acarrear un centro de atenciôn, punto conspicuo de lo que

pudiera decirse un mecanismo estratêgico detalladamente repasado.

--- Serâ como usted dice, Lictor, que por el oficio que tuvo tiene mâs experiencia

que yo en eso, pero aun asî esa tribu ha creado una preocupaciôn y un miedo gene-

ral en la ciudad del ocio, algo que usted puede comprobar por lo que estân dicien-

do los aquî presentes---dice Sarambo.

---Una cosa no quita a la otra, Sarambo, comprendo que tales cosas sucediendo es-

tân, pero ha tenido en cuenta usted una cosa?

----Cuâl, lictor, cuâl?

----De que su taberna no ha sido ni saboteada ni asaltada por la tribu, como tampo-

co usted ha tenido problemas con êsta, no?

----Hasta ahora no, pero quiên sabe con lo peligrosa que es...


      Acopas una lluvia de flechas cae sobre la taberna, mas sin herir o matar a nadie,

sino  mâs bien con la intenciôn de dirimir la actividad de gozo y la de cotorreo, am-

bas propiciantes de una indiferencia frente a lo que realmente estaba sucediendo, de

un escape de una realidad concreta; consideraciôn, hasta un punto no incierta, soste-

nida por Pandolfo Colunnecio, el que al dar el edicto a la tribu de la cesaciôn del dis-

paro  de flechas, penetra por la puerta de la taberna como Vitelio por una de un pala-

cio  romano. Sonriente como una mâscara de un actor trâgico arrumba sus pasos con

destacada longitud hacia la barra, y ya frente a êsta lanza la siguiente pregunta:

----Es usted el señor Sarambo?

----El mismo que seca las copas y escucha su pregunta!, quê quiere de mî?

----Que venga conmigo que tengo que decirle algo.

----Usted no tiene derecho de entrar aquî, como Pedro por la puerta de su casa, y dis-

poner de la gente a su antojo---dice el lictor.

---Señor, si usted no quiere tener problemas, es mejor que se calle la boca---dice Pan- 

dolfo Colunnecio y mirando a dos bructeros, calaña por êstos entendida de una orden

de que sujetaran por ambos brazos al lictor.

----Se lo agardezco, Lictor, pero no se busque problemas, que yo voy con este señor

a ver quê tiene que decirme---dice Sarambo.



 



 




 


  

    











Dienstag, 26. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (802)

   

----Pero, Kosmos, en todo caso tu joven sordera, no sordidez, no?----fisga Perra-

siestes.

----Câspita, al fin alguien diose cuenta de mi no muy lejano error cometido...

----Y yo que estaba preguntando por Martin, menos que por esa badomîa tuya.

----Badomîa, Kosmithôs?

----Sî, vate!!, por quê la pregunta?

----Por nada, para celebrârtelo, que estâs aprendiendo palabras serias....

----Es que de una pâgina que leîa cada noche, ahora leo dos y mâs concentrado

en la pâgina....

----Y risas del vate.

----Yo no creo en esa badomîa seriamente; o mejor decir, que Kosmos la haya en

serio cometido---dice el didâscalos filosôfico mirando a Perrasiestes, mas que de 

soslayo a Kosmos para no reîrse.

----Es que usted sabe, domina, conoce, didâscalos, que como no estaba consciente

de lo que buscaba, sucediô una inesperada expresiôn....

----Hasta con tus mismas palabras tu juegas, y no tan sôlo con las de los demâs..

----Perrasiestes, y para entrar en fiesta no es mejor ser un buen paradigma que sû-

bito nôtese?

----Kosmithôs, Martîn no tiene importancia; su presencia es breve; llegô a puesto

para que otro logos se la llevê----clara el didâscalos filosôfico.

----Y punto a la raya y que continûe la letra.


(en el templo de Jano Quirino)


      Seguido a echarle una miradita a los originales poemas neronianos traîdos por

la signora Lacrusea; mas someramente, porque si profunda hubiêrase olvidado de

la señora presente, el flamen guarda la ballesta engrasada en el estuche correspon-

diente sin haber dilucidado el porquê de su tenencia, ya que al no insistir en saber

Lacrusea en la explicaciôn pertinente en lo atinente a la pregunta por ella formula-

da, de la que saldrîa la respuesta que dejarîa inteligible el motivo por el cual en su

poder tiene un flamen un arma tan perniciosa, la dilucidaciôn debida carecîa de re-

levancia o si no que (ya) no era menester, aunque analizândolo por otro lado dete-

nidamente, a la postre y al cabo no tendrîa que ser Lacrusea tan chismosa como re-

galadamente  dejôlo demostrado que era, sin que nadie se lo pidiera, de forma gra-

tuita; o sea, sin que por lo menos unos denarios o sestercios pagaran por extensiôn

una parte de su calaña que caracteriza a su persona, a un pedazo de êsta que siendo

es lo que es; y entonces: pudiera ser diferente?

----Señora Lacrusea, desea usted beber una copita de vino o de leche?

----Cômo que una copita de leche, flamen, no serîa muy aburrida?

----Cada cual es dueño de sus propios adjetivos, aunque tambiên selecciona lo que

considera ambrosîa...

----Pues sabe usted una cosa?, me quedo con la copita de vino.

----Y estâ usted famêlica, señora Lacrusea?; que tengo, como manjar, tortas de tri-

go y queso.

----Carezco de selecciôn, asî que ingiêrolos a los dos, a la torta y al queso...

----Pues regreso enseguida, no se aburra---dice el flamen yendo en busca de lo que

ofreciô.


     Dândose cuenta de que el paso del flamen era lento, de lo que sale el pensar lô-

gico de que su regreso no serîa en seguida, como acababa de decir, abandona la si-

lla la signora Lacrusea y dirîgese a la mesa donde leîa aquêl.  Interesada mâs y por

el logos spermatikos que por el aureaum solidum, por sonarle êste demasiadamen-

te un nombre quîmico, allende que por asociaciôn jamâs relacionôse con laborato-

rista instrumentaria o algo parecido, sus retinas concentrâronse en leer un burujôn

de escritos y apuntes deslavazados, algo que como tal resultôle un caos tremendîsi-

mo, pero a su vez no carente de atracciôn seductiva; y posible, sobre todo êsta, por

eso de la participaciôn de cada palabra en el verbo universal. Mas si algo no pudo

eludir, a pesar de la susodicha atracciôn, fue el hacerse la pertinente pregunta: Cuâl

es el verbo universal?

---Señora Lacrusea, eso que usted estâ haciendo no es correcto, porque no contô ni

con mi aprobaciôn ni con mi beneplâcito para que lo hiciera--puntualiza el flamen.

----Disculpe usted mi atrevimiento, flamen, pero como usted me dijo: no se aburra,

pensê que libremente podîa entretenerme.

----No es que usted haya pensado mal, sino de que mâs bien no entendiô justamen-

te lo que quise decirle con lo que le dije---dice el flamen a la vez que pone sobre la

mesa la bandeja con la copa de vino, las tortas de trigo y el queso.

----Su manera de expresarse, flamen, es muy parecida a la de Pempeo Noncola.

----Y por quê usted cree, entre otras cosas, que êramos compinches?

----Pero quê bueno estâ este vino; toda una ambrosîa; se puede comprar aquî en al-

gûn lugar, flamen?----indaga Lacrusea a raîz del primer sorbo.

-----Lamento decirle que no, porque se trata del conditum paradoxum, que sôlo es

posible beberlo en la corte, pero como soy buen amigo de Dido, una que otra vez

me da una botellita, me la obsequia como regalo.

-----Sabe usted la composiciôn que tiene, porque debe de ser buena?

----Pimienta negra, laurel, lentisco, azafrân, colofonia y brea.

----No digo yo cômo no va a tener un sabor asî: delicioso!!

----Ambrosîa sin parangôn y sin posibilidad de compra.

----Privilegio el de usted de ser buen amigo de la reina, no?

----Eso deberîa de llevar un signo de afirmaciôn, no de pregunta.

----Tiene usted razôn, flamen, la tiene toda, completa. Y dîgame, flamen: el verbo

universal cuâl es?

----Pues vuêlvase a sentar, señora Lacrusea, pôngase cômoda, que con deleite ma-

yûsculo inmediatamente se lo digo.










 




  


Montag, 25. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (801)

   De acuerdo con la Academia y referente a una asignatura, decia Temîganes de

Alejandrîa, alcanzar la eudaimonîa es un trabajo constante; o mejor dicho, para

ser mâs preciso y exacto, un ejercicio incesante durante toda la vida de la virtud,

no por gusto ni por excepciôn la palabra aretê resultâbale cara al oriundo de Es-

tagira, a su vez que demasiada conspicua como para decirla un burujôn de veces

con tremendîsima paciencia, sî, porque hay casos de algunas palabras que por su

significancia inquietan, por lo que pronunciarlas con grandîsima rapidez es el re-

medio prâctico contra un posible nerviosismo, el causante sin duda y por antono-

masia de la correspondiente pejiguera.

---Pero, Temîganes, y referente al oriundo de Estagira, si la pronunciaba con tre-

mendîsima paciencia es porque êsta es una aretê, dentro de las once de êl mismo

conocidas----dice el didâscalos filosôfico.

---Concretamente, didâscalos, por cuâl camino usted se quiere ir de los posibles

tres, y del mismo oriundo susodicho, que engendran eudaimonîa?

---Yo irme por algûn camino?, quê va!!, vaya lo que usted pregunta...

----Venga acâ, Temîganes, puêdenos amplificar un paradigma de alguna palabra

que en su caso inquieta, Age!!---pide Kosmos.

----En el mîo no, sino en el de ella...

----Acâboselo (de)cir, lo que usted no me captô.

----Conociendo el mecanismo a funciôn sale el mismo jueguito de siempre, el y

responsable de la confusiôn---dice Kosmithôs.

----Pregûntale a Konfuza dônde estâ la confusiôn!

----Raudo sacando lascas, como un disparo de flecha recta---pronuncia el vate.

----Radica su aretê, vate, en la perseverancia en la busca de expresiôn?

----En êsa, Kosmos, que es bastante serîa, sin que por la ataraxia engendrada y 

fuese....

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que côpianme, que hûr-

tanme mi propiedad, mi epîmone.

----Menos mal que no es tropo, el que permite el sentido figurado.

----Didâscalos, esquiroforia!!, portar sombrillas si êse fuera el casu.

----Esquiro quê?---pregunta asombradîsimo Kosmithôs que agrega: bueno, igual,

eso..

----Kosmithôs, por su etimologîa lo que dijo tu padre; que no es un aportativo al

juego, que leyêndolo pudiera parecer, sino lo que significa.

----Gracias, didâscalos, gracias!!, pero vaya palabrita, vaya; nunca la habîa oîdo...

----Preocûpame tu joven sordidez!!---exclama Kosmos.

----Cômo que mi joven sordidez?, quê dices ahî con tu boca?

----Quê dices ahî con tu boca!!, no saliô mal de la tuya [....] el colorido o el pince-

lamiento....

----Me estâs usando para tu fiesta?

----Explîquele, vate, age!!

----Tiene razôn tu padre, Kosmithôs, inconscientemente soltaste algo digno de re-

conocer..

----Si los mejores pensamientos suceden al caminar, las mâs inesperadas expresio-

nes al no estar consciente que se buscan, las que como tal son puras y, otra vez, y

como tales, no logradas por la perseverancia de la tinta: entendiste?----pregunta y

Kosmos.

----Sî claro, pero no eso de que la tinta tenga perseverancia.

----Si lo tomas taxativamente, te perderâs en el bosque, como Martîn...

----Y quiên es Martîn?

----Y risas del colectivo completo.














Sonntag, 24. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (800)

   

    Lo amplificado por su tîo dejô resonancia en la testa de Kosmos: Hêrcules se

vengô sin arrodillarse a los pies de Ônfale. Qui pro quo? Quedâbale ostensible

la intencîôn implicada, el manejo correcto de una provocaciôn o un desafîo, pe-

ro mâs al servicio de un desarrollo beneficiante del fluir de un pensamiento que

para engendrar colisiones o conflictos de jaez mayor, cual estrategia mâs de una

vez utilizada por los generales de la verba al sentir el apabullamiento destacado

de las tildantes oponentes, el peso (trans)positivo de un conspicuo retocamiento

de vocales relevantes, y en el momento oportuno que una lengua entra en danza

o en su ineludible fiesta; la que a su vez, como ya sâbese, rîndele honor al ludus,

el que de facto (infalible) es consecuencia de un claveteo orbital.

----Nuestros campanazos son la sombra de las ideas mâs solapadas, sin que por 

êstas sea posible que terminemos en el Limbo----dice Kosmos.

----Cômo, una nueva perîstasis?----fisga el tîo de Kosmos.

----Como si no conociera tu pericia, alusiôn al primer cîrculo de una obra lejana.

----Adonde van a parar las almas de los inocentes y virtuosos no bautizados!!

----Sî, kosmos, pero me quedo con la aretè y tachono a los inocentes, que pocos

existen, si es que por diminuta suma se les han visto---destaca el didâscalos filo-

sôfico.

----Entonces me parece que me vigilas con ojos de Argos sin que sea desde la y

cola del pavo real---acentûa el tîo de Kosmos.

----Câspita!!, entonces no es posible el Bosphorus!!---afirma Kosmos.

----Se puede saber de quê ustedes estân hablando?----pregunta Perrasistes.

----El cenutrio preguntô, vale dos la calificaciôn!!

----Y dale con la palabrita: ya estoy bautizado con ella.

----Kosmithôs, y eso que estâs tan callado, que no has preguntado nada?

----Y de quê me sirve, Vercingetorix, para escuchar la respuesta de siempre mis-

ma?

----Y risas de Kosmos y del didâscalos filosôfico.

----No cree usted, didâscalos, que si tachona a los inocentes, nos perjudica a no-

sotros, los que sî somos vistos?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.

----En todo caso, Temîganes, mâs bien deberîa hablarse de justos que de inocen-

tes, cambiando el rumbo de lo que no hace mucho dije....

----Y usted le cambia el sentido a lo que usted mismo dijo?

----Y quiên mejor que yo, que lo dije?

----Los mansos, didâscalos, los mansos!!

----Con lûdico una sentencia que conocemos---dice el tîo de Kosmos.

----Ya capto que se escucha bien, êsa es la res!!---afirma Kosmos.

----Pasi kata physin!!

----Didâscalos, porque (de acuerdo con la naturaleza de cada cual) tambiên se y

puede bifurcar?

----Claro!!, porque de acuerdo a ella se vive y se piensa...

----Espêrese un momento, didâscalos, que usted sabe que vivir de acuerdo con la 

naturaleza sî que fue una perîstasis de las mâs retocadas por un pensamiento an-

tiguo---plantea Asonis.

----Y me dice usted a mî que yo lo sê?

----Sî!, pero para hacerlo entrar en caja y disertar, porque por lo mismo usted sa-

be que no se vive de acuerdo con la naturaleza, lo que precisamente va en contra

de lo eudaimônico... 

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! que la eudaimonîa sî es

un inveterado temôn con alas o patas largas---amplifica Kosmos.

----Mas aun asî Heracles se vengô!!----afirma el tîo de Kosmos.

----Ora aqueo es el gentilicio, pero la esposa del rey ( Tmolo) de Lidia es la mis-

ma que comprôlo como esclavo durante treinta años...

----A su vez que hija de Iardano---agrega el didâscalos filosôfico que pregûntale

al tîo de Kosmos: pero se vengo por quê, por carencia de phrônesis, de aretê o y

de hedonê?

----Vaya pregunta por el dueño de los "doce trabajos"!!

----Y risas de Kosmos.

----Y de quê te rîes?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Por el qui pro quo del didâscalos, por eso: sustituible gratuito!!

----Cômo?

----Como los tres bienes que conducen a la eudaimonîa segûn el înclito del Liceo.

----Ya percibo que ustedes se entienden bien, didâscalos.

----Câspita!!, quê perogrullada: tremenda!---amplifica Kosmos (y rîsas).


 










    

Samstag, 23. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (799)

 

     Por el aureaum solidum y por el logos spermatikos comenzaba a interesarse el

flamen, razôn por la cual aprovechaba su tiempo libre, que era posible por la total

ausencia en el templo de Jano Quirino de criaturas que iban a confesarse, en nada

mâs y nada menos que en leer escritos breves sobre ellos, a su vez que sacados de

una monografîa por un cartulario desconocido, segûn dijo con palabras dejadas el

astrôlogo Sula tres dîas antes a las siete de la noche. Como unas castañuelas goza-

ba con la actividad de la lectura, con esa fruiciôn tîpica de los que prefieren sacar

de la verba lo mâximo posible en lo atinente a la gnosis, menos que los que posee-

dores ya de êsta utlilizarla para echar las habas con un propôsito determinado o si

no que con una funciôn especîfica en alguna reuniôn oculta, en algûn terreno pro-

picio o dispuesto para la magia o en el aquelarre------de verse las escobas volando  

posibilidad no descartada; senectas fêminas y no lindas, en cotorreo o disputa por

el dominio de la cazuela hirviente, por la burbuja que salta para alcanzar conquis-

tas pudientes, tambiên. Mas si habrîa que sacar otra cosa a puesto, a colocaciôn, y

que no es otra que la ballesta recientemente aceitada, pero que menos con el obje-

tivo de colocarle una flecha sino que mâs bien por razones de conservarle en buen 

estado su mecanismo, resalta como la un tanto impresionante, que si no como y la

causante de una pregunta lôgica que hacerse podrîa cualquier persona que detalla

con sus ojos, que escruta con su mirada a cada objeto que ocupa espacio, que posi-

ciona su forma [igual si horizontal que vertical] a raîz que su propietario en un lu-

gar la colocô, siendo por esto que (entonces) la interrogativa soltada por la señora

Lacrusea no fue nada intempestiva, mâs bien que la justa de acuerdo a la infaltable

captaciôn de sus retinas:

----Y desde cuândo un flamen tiene como propiedad una ballesta?, lo que no enca-

ja con su oficio.

----Me ha sacado usted acopas de mi lectura, me ha dado un susto tremendo, seño-

ra. Quê, viene a confesarse?---pregunta el flamen poniêndose de pie.

----No he venido para eso, sino para otra cosa.

----Y cuâl es êsa por la que usted ha venido a este templo de Jano Quirino?

----Se acuerda usted de Pempeo Noncola?

----Cômo no me voy (a)cordar de mi compinche teôlogo senecto del colegio de los

sacerdotes Salios, cômo olvidarlo?

----Pues mire, flamen, esto que tengo aquî es para usted de su parte, algo que me y

dio hace ya una buena cantidad de años, y discûlpeme que no haya venido antes.

----No lo puedo creer!!, originales de los poemas neronianos?, esto sî que es una în-

gente dâdiva divina, un regalo del cielo, quê maravilla, majorem esse causam ad fe-

licitatem eam quae est ex nobis eâ quae ex rebus oritur!!, pero esto que no descansa

en mî mayor acarrea felicidad.

----Cômo, flamen?

----De Metrodoro, el primer alumno de Epicuro....

----No sê quiên es êse!!

----No creo que diga mentira al decir que no lo conoce, porque acaba (de)cir que no 

sabe quiên es. Pero, señora, quiên es usted?

----Yo soy Lacrusea, flamen, Lacrusea!!

----Cômo que Lacrusea, y usted no estaba muerta, no se habîa clavado el secespita?

----Es cierto que me lo clavê, pero no morî, aquî estoy no?

---Disculpe usted, es que eso fue lo que me dijo Pempeo Noncola, de ahî mi pregun-

ta.

----Muchos creen lo mismo que usted a partir de ese suceso, pero lamentablemente

con esos tantos que lo creen no me he vuelto a encontrar para que sepan que aûn viva

estoy, que respiro despuês del horadamiento con la punta afilada.

----Sabe usted una cosa?, que es interesante que usted haya venido un dîa como hoy.

----Por quê interesante?

----Porque hoy estamos en los Idu, el mismo dîa de cada mes que yo visitaba el senil

colegio de los sacerdotes Salios.

----Verdad que sî!!, hoy es el trece del mes de Febrero, que por cierto no es Viernes.

----La entendio a usted, señora Lacrusea, la entiendo perfectamente.

----Y entonces, flamen, por quê usted tiene esa ballesta?

----Tendrîa usted paciencia para escuchar la explicaciôn?

----Si la tuve para soportar los abusos continuos de Tircano Cilatino, cômo no para

oîr el porquê?

----Pues entonces, a ver, siêntese en esta silla, acomôdose, que muevo mi lengua y le

digo.

----Toda oîdo, flamen, toda!











   




Freitag, 22. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (798)

    Sin tiempo que perder y a raîz de la conversa con celeridad y breve tenida con

Dido, con el objetivo de que êsta supiera cuâl era el precio a pagar por la sûmula

de arcos y flechas de Tublides de Malamonta, tanto êste como Kîntlico de Kostâ

arrumban sus pasos hacia el puerto de Bedriaco, donde comprarîan el pasaje con

destino al estrecho de España. Empero a mitad de camino, precisamente donde el

cartel que anunciaba la direcciôn a tomar para llegar a la Kosmona sobresalîa co-

mo una señal imprescindible, encuêntranse con el cazador, quien al recibir acopas

la noticia (deplorable) de la venta de todos los arcos y flechas de Tublides dice:

----Por un lado me alegro de que usted, Tublides, a partir de muy pronto cuente y

con un capital considerable; pero por el otro, que es el que tiene que ver conmigo,

la jovialidad no es tanta porque directamente me afecta.

----No se ponga melâncolico, cazador, que de hecho tanto los arcos como las fle-

chas quedaran mâs cerca de su alcance, ademâs que ya no tendrîa que viajar tan y

lejos para realizar la compra, ya que podrâ hacerla aquî mismo en Bedriaco.

----Quiere decir usted que directamente con Dido, Tublides de Malamonta?

----A lo mejor no directamente con ella, porque no creo que dedîquese personal-

mente a vender arcos y flechas, pero si algo queda seguro es que usted no tendrâ

ningûn tipo de problemas por ser cazador, ademâs que conocido.

----Ya verê, entonces, cômo serâ la cosa.

----Hablando de ver, cazador, ve usted a esa señora que viene hacia nosotros tan y

arreglada y vestida de etiqueta?----pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Claro que la veo, y por primera vez, y cômo no voy a verla con mis ojos de ca-

zador?

----Proposiciôn: el cazador ve!---dice Tublides de Malamonta.

----Ya escucho el contagio adquirido en la Kosmona.

----Disculpen la interrupciôn, pero le pueden decir una cosa?

----Estamos a su disposiciôn, señora, quê desea saber?---pregunta el cazador.

----Si este es el camino correcto que conduce al templo de Jano Quirino?

----Es que no hay otro, asî que êste es el ûnico.

----Y aûn queda mucho para llegar al templo?

----Cuestiôn de minutos, señora, de minutos.

----Menos mal, porque ya me siento cansada [....] ese viaje en el navîo como que y

me ha dejado con algo de extenuamiento...

---Ya le creo a usted, porque yo hace ya bastante tiempo era el encargado de contro-

lar la disciplina en la embarcaciôn, y como tal conozco ese cansancio.

----De controlar la disciplina?, y desde cuândo en un navîo se controla eso?

----En êste sî porque es especial, ûnico y sin parangôn con otro; por tener, como ca-

pitân, a uno orcivo.

----Pero a tal capitân yo nunca lo vi...

----Nadie lo ve, ni yo con mis ojos de cazador.

----Y risas de Tublides y Kîntlico.

-----Y por quê se rîen ustedes?

----Porque dijo que no veîa con sus ojos de cazador---responde Tublides de Malamon-

ta.

----Pues sabe usted una cosa, señora?, si usted acaba de bajarse del navîo; nosotros su-

biremos en êl---dice Kîntlico de Kostâ.

----Y cuâl es el destino?

----El estrecho de España!

----Entonces es usted vendedor?

----Somos vendedores, êste que estâ a mi lado y yo---responde Kîntlico señalando y a

Tublides de Malamonta.

----Y usted quiên es, señora, que por su porte y aspecto no encaja aquî en Bedriaco?

----Yo soy Lacrusea, me llamo asî.

----Ah, es usted entonces la señora que visitaba el colegio de los sacerdotes Salios?

----Y cômo usted sabe eso?----pregûntale Lacrusea al cazador.

----Porque lo contô el flamen del templo al que usted se dirige en el ûltimo âgape en

palacio.

----Y quê mâs contô de mî?

----No mucho, sôlo que iba a consultarse con un amigo de êl, Pempeo Noncola, por y

motivo de los abusos de su novio Tircano Cilatino.

----Vaya memoria que usted tiene, cazador, ni me acordaba de eso---dice Kîntlico.

----Sî asî fue!!, ya que Pempeo Noncola sabîa demasiado sobre las ofrendas destina-

das al hijo de Juno; y yo, como siempre tenîa conflictos con Tircano Cilatino, necesi-

taba informaciôn.

----Y pudo usted solucionar tales conflictos con tan sôlo ofrendas?---indaga Tublides

de Malamonta.

----A decir verdad no del todo, pero sî algo que me ayudô bastante.

----Y a quê se debe su visita, si se puede saber, a Bedriaco, sôlo para ir al templo de y

Jano Quirino y ver al flamen?---pregunta el cazador.

----Es que desde hace años deberîa de haber venido, aunque no le dije la verdad a ese

controlador peonio, que no me pareciô de confianza.

----Deberîa, y por quê?

----Porque Pempeo Noncola, y en una de las consultas, me pidiô de favor que le entre-

gara al flamen los originales de unos poemas neronianos de su gusto, ya que êl por ra-

zones de salud no podîa hacer un viaje tan largo, y como yo le resulte confiable me los

dio con esa finalidad.

----Y nosotros le resultamos confiables, y por eso nos dice la verdad?---fisga Kîntlico

de Kostâ.

----Asî es!!, me parecen asî.

----Y quê usted le dijo al controlador peonio?---pregunta Tublides de Malamonta.

----Que venîa a ver al flamen por cuestiones de ayuda teolôgica.

----Siendo flamen eso es creîble, no lo contrario...

----Pero ademâs de no parecerme de confianza el controlador peonio, tambiên no dejê y

de pensar, que si le decîa lo que yo portaba, los originales de los poemas neronianos, tal

vez me los quitaba...

---Hasta cierto punto puedo entenderla, porque como vendedor en el estrecho de España

sê el valor que tienen las cosas originales; que no es bajo, a decir, y como tal pudieran re-

sultar funcional el intento por apoderarse de objetos o escrituras que una vez en venta ga-

rantes son de una cantidad de monedas considerable.

----Pero el flamen ya tiene una colecciôn de tales poemas---dice el cazador.

----Lo acaba de decir: una colecciôn!, que no son los originales---dice Lacrusea.

----Una colecciôn nunca tiene el mismo valor que los originales---destaca Kîntlico.

----De acuerdo totalmente, de acuerdo!!

----Bueno, señora Lacrusea, le deseo una buena estancia en Bedriaco, que yo debo irme,

ya que si no cazo no como, y a ustedes---continûa diciendo el cazador a los mâsculos---,

buen viaje al estrecho de España.

----Gracias, muchas gracias!!---afirma Lacrusea.

----Y a usted le deseo que tenga una buena caza para que su estômago no tenga carencia

sustancial---dice Tublides de Malamonta.

----Y yo le deseo lo mismo---dice Kîntlico de Kostâ. 





 










Donnerstag, 21. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (797)

 (puerto de Bedriaco)

       La mirada con fijeza de un señor desconocido ---menos que relevante el tiempo 

que la sostuvo atrayente  por no ser comûn----,allende que descollante su presencia

[en la zona marîtima] por alcanzar su cuerpo la altura de tres metros, instô sin duda

de ningûn tipo al controlador peonio a que hiciera una efîmera pausa y dirigîêrase a

êl, mas no antes de asegurarse de que la puerta de la garita quedô bien cerrada, ya 

que no fuera a ser que algûn visitante forâneo, en posesiôn de vaya quiên (concreta-

mente) a saber cuâl intenciôn de categorîa mala, penetrara en ella para cumplir con

su telos propuesto. Y en fin, que entonces sale a puesto la siguiente pregunta:

---Señor me puede decir quiên es usted y por quê sus retinas miran como lo han he-

cho hasta ahora?

----Mi nombre es Gaye Macinas, ex amante de la concubina Konfuza y controlador

tambiên, como usted, pero en los tiempos de Vologeso.

----Asî que eso, tambiên controlador, eso explica el porquê de su mirada con cierta 

persistencia sobre un mismo objetivo, algo que bien conozco y domino, y cômo no

si lo hago todos los dîas?

---Es necesaria para este trabajo, el que usted hace y yo hice, una mirada como êsa,

 con firmeza, porque si no [....] bueno, usted ya sabe las consecuencias, no?

----Por ellas y debido a las mismas es que acabo de cerrar bien la puerta de la garita.

----Usted ha hecho lo correcto, lo debido, lo necesario; yo tambiên lo hice cuando y

recibîa peculio por este trabajo en los tiempos de Vologeso, mas con la posible dife-

rencia de que por aquel entonces la puerta era de hierro, no de madera...

-----Bueno, tambiên hay otra desavenencia, no sôlo la puerta.

-----Cuâl?

----Que yo no trabajo directamente para una criatura mayestâtica, aunque sea ella la

que me proporciona las monedas, sino para el capitân orcivo, el propietario y dueño

del estricto reglamento.

----El capitân orcivo?, vaya quiên!! [...] pero es igual, que no me interesa.

----Usted ha dicho que fue ex amante de la concubina Konfuza, y por quê asî menos

que clara?

----No entendiô usted bien, ya que êse es su nombre, asî se llama...

----Acabo de entender, acabo!!, y no ha vuelto a verla, no se llevan bien despuês de

la separaciôn, se odian o desdeñan?

----Si usted supiera que la tengo de vecina, o sea, cerca..

----Pero aun cerca, es buena o mala la relaciôn?

----Yo dirîa que regular, o si no que en la mitad de los dos extremos.

----A quê usted le llama extremos?

----A bueno y malo!!

----Y usted, Gaye Macinas, dônde vive?

----En el barrio de los Sigilarios, y puerta con el nûmero 458.

----Verdad que usted vive ahî, al lado de la casa de los difuntos, la sin puerta y techo?

----Ahî mismo, ahî! Konfuza me dejo por Antîmaco de Ocamitân, que vive en el 460.

----Êse es el mûsico, el tocador del crôtalo, no?

----Ese mismo!!, aunque tambiên toca el sistro, el que le agrada al polîcromo guacama-

yo: alas azules, cuerpo amarillo, pico negro y lîneas grises debajo de los ojos.

----Jamâs escuche decir que a un guacamayo le gusta ese instrumento, por lo que me y

parece extraño, raro, insôlito.

----Pues acaba de enterarse usted de que no es imposible.

----Ya puedo saber que es posible!

----Y el navîo cuândo llega, o es que ya saliô?

----Estâ por llegar, en siete minutos arriba.

----Bueno, entonces lo dejo, que sôlo vine para conocerlo, porque Antîmaco no hace y

mucho me preguntô si lo conocîa, una pregunta que me despertô el interês por conocer-

lo. Ya sabe dônde vivo, por lo que si algûn dîa desea pasar yo siempre estoy en casa, no

salgo ni me muevo mucho.

----Lo tendrê en cuenta, Gaye Macinas, sî, cômo no.

----Entonces hasta entonces.

----Hasta êl, Gaye, hasta êl!


     Non plus ultra de los siete minutos arriba a puerto el navîo. El controlador peonio, co-

mo de ethos, verticalizado en su puesto y con los ôculos bien abiertos, observa detallada-

mente a cada viajero que desciende de la embarcaciôn, sin que esta vez viêrase en la obli-

gaciôn, en el ser de rigor de llamarle (a)lguno la atenciôn por la razôn (exclusiva) de por-

tar algûn tipo de arma u objeto que, por su caracterîstica; analogârase, por su filo o punta,

con el vedado entre los posibles en el reglamento del capitân orcivo. Mas si sucede una y

cosa es la siguiente; y a saber, que una dama super que emperifollada y arropada con tela

lujosa acêrcasele para preguntarle:

---Sabe usted cuâl es la direcciôn correcta a tomar para llegar al templo de Jano Quirino?

---Cômo no voy a saberla, señora, que si no lo sê yo quiên..

---Quê bien!!, pensê que me costarîa trabajo encontrarme con quien sabe lo basto para y

darme la adecuada y precisa ubicaciôn de lo que busco.

----Y por quê usted pensô eso?

----No es importante la respuesta, y no me tome por desagradable o ingrata, que sôlo es

parte de alguna inclinaciôn a la paranoia, a un fantasear que no es real.

----Entiendo, señora, entiendo! Me permite usted preguntarle una cosa?

----Pregunte usted, pregunte.

----Conoce usted al flamen del templo de Jano Quirino?

----No directamente, sino a travês de un amigo de êl, del colegio de los sacerdotes Salios,

Pempeo Noncola, y el que siempre me dijo que si necesitaba una ayuda teolôgica, en el y

acaso de que algûn dîa viniese a Bedriaco, pudiera acudir a êl exenta de algûn tipo de an-

ticipada cita o previa fecha de encuentro.

----Usted me va a disculpar por lo que le voy a decir, dirê, pero no creo que para una teo-

lôgica ayuda haga falta una cita o fecha de encuentro.

----Lo que usted crea o no es cosa suya, no cree?

----Cômo no, si es mi creencia?

----Ha dado usted la respuesta exacta! Se cree y despuês algo sucede, se cumplimenta.

----Y cuâl es su nombre, señora?

----Lacrusea, de la que abusô Tircano Cilatino, un ex novio.

----Cosas intimas que usted no tiene que decirme, que no soy investigador privado.

----Dejaron de ser întimas cosas, fueron!!

----Bueno, y respecto a la direcciôn a tomar, ve usted aquel camino que se bifurca en y

su comienzo?---pregunta el controlador peonio señalando.

----Sî lo veo!

----Entonces debe arrumbar sus pasos hacia la izquierda, y despuês de unos cuarenta me-

tros verâ una señalizaciôn de color verde que indica hacia la derecha, conductual por la y

que debe mantenerse hasta llegar al templo de Jano Quirino.

----Perfecto, y gracias por su informaciôn!

----De nada, señora Lacrusea, de nada!









  




 











Mittwoch, 20. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (796)

 

      A ultranza de que no era otro el precio mejor, acêrcase Tublides de Malamon-

ta a Kosmos para decirle, que de acuerdo a lo dicho por su madre y en lo atinen-

te a que comprâbale todos sus arcos y flechas, algo que harîa con el propôsito de

eludir que la parte de la tribu germânica que andaba por el estrecho de España no

tuviera la posibilidad de reforzarse con sûmula de armamentos, ya habîa pensado

el costo definitivo, el que como tal lo mâs raudo posible querîa comunicârselo.

---Age, Tublides, age!!, vaya a palacio y barrûnteselo, que esta vez la guardia bâ-

tara no lo va a detener, porque ya usted es conocido---dice Kosmos.

----Verdad que sî!!, no habîa pensado en eso, ni lo tuve en cuenta.

----Quê, Tublides, se le olvidô la detenciôn la noche del âgape, del mismo dîa en

que usted llegô a Bedriaco?----pregunta el tîo de Kosmos.

----No, señor, no!!, es que concentrê tanto mi pensamiento en la cuestiôn del pe-

culio, que entonces ninguna otra cosa pasô por mi testa. Cômo usted cree que se

me puede olvidar una detenciôn como êsa?

----No tanto como creerlo, pero no es imposible, no?

----Yo no creo que sea posible olvidar algo, si acaso un recuerdo por años no que-

da fâcilmente al alcance de la memoria, pero cuando uno menos lo espera vuelve

(a)parecer.

----Câspita!!, que eso serîa una maravillosa perîstasis para engordar un discurso.

----Si no, Kosmos, que para enriquecer el alargamiento de una disertaciôn--agrega

el didâscalos filosôfico.

----Êsa es la res tambiên, didâscalos, êsa!!

----Como que sutilmente, quê si no?, costumbre que no se pierde, va preparândose

un excurso---señala el tîo de Kosmos.

----Brinco de sapo en una hoja de malanga!!

----Ah, Kosmos, rato que no oîa este epîmone con barba y blanca...

----Didâscalos, usted y su lenocinio, eso!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Cômo que lenocinio?; ni que yo fuera, en vez de didâscalos, correveidile. Vaya

poca dikaiosynê...

----Que es imtempestiva!

----Entonces, Kosmos, es akairia.

----Quê, tengo que hablar en latîn?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Bienvenido el excurso que se preparaba!---afirma Kosmos.

----Verdad que ustedes le sacan lasca a todo...

----Quê tû crees, Kosmos?----pregunta el didâscalos filosôfico.

----Que eso no olvîdaseme ni por años.

----Y risas de Tublides de Malamonta.

----No entiendo, Kosmos, por quê dijiste que es intempestiva la dikaiosynê, si y

siempre es oportuna y favorable. Quê, alguna vez estâ fuera de lugar?----indaga

Perrasiestes.

---Yo sôlo soy una piedra, empero el didâscalos es el rîo---responde Kosmos bur-

lonamente.

----Entonces una piedra sin peso que se deja arrastrar?

----Una piedra sin peso que se deja arrastrar, le quedô bien, Perrasiestes, bien le

quedô---dice el vate.

----Parece que no soy el ûnico que padece de lenocinio---acentûa el didâscalos.

----Saben una cosa?

----Amplifîquela, Perrasiestes, amplifîquela---pide Kosmos.

----Que lo que sî, verdaderamente se olvidan aquî son las respuestas...

----Mire para arriba que estân en el aire...

----Y no se demore que pronto llegarâ viento---añade el didâscalos filosôfico.

----Que no ha llevâdose nada sino que se llevarâ---agrega Kosmos.

----Ustedes dos juntos son perniciosos---dice Perrasiestes.

----Pasemos a la polêmica que hay otra perîstasis---puntualiza el tîo de Kosmos.

----Entonces acabôse el excurso?---fisga Kosmos.

----Hêrcules se vengô sin arrodillarse a los pies de Ônfale! Qui pro quo?

----Y yo que creîame "Humano, demasiado humano".

----Y risas del tîo de Kosmos aun ignorando a quiên alude Kosmos.

----Kosmos, no me parece que te hayas quedado cerca---considera el didâscalos.

----Lleguê a la otra hoja, didâscalos, brincando.

----Kîntlico, me acompañas a palacio?----pregunta Tublides de Malamonta.

----Sî claro!!, pero seguro que me detienen los soldados bâtaros, porque de mî no

se acuerdan.

----No los subestime, que no tienen mala memoria---dice el tîo de Kosmos.

----No me ha entendido usted correctamente, señor.

----El comprender tan sôlo ayuda a tener una idea transparente de la cosa...

----Eso ya se lo oî decir, pero a mî no me dice nada.

----La costumbre de la repeticiôn o la repeticiôn de una costumbre?

----Queda perîstasis, Kosmos, queda!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----En fin, que nos vamos a palacio---dice Tublides de Malamonta mirando y a

Kîntlico de Kostâ.


 


 




 

Dienstag, 19. Januar 2021

La casuela de Vitelio (795)

 

-----Empero yo amplificarîa que a partir de la katalêpsis, que me deja una aisthe-

sis, si no me invento una tesis bruño una dokesis---dice Kosmos.

-----Tû sî que eres un buen soldado del ejêrcito del verbo, un cumplidor eficiente

con la tarea nocturna de pincelar cantos; pero, que es suma y tantamente relevan-

te, pronunciaste la ûltima palabra sin acento en la letra "o"----señala el didâscalos

filosôfico.

-----Câspita, didâscalos, como unas castañuelas por su darse cuenta de la tilde fal-

tante, pero fue intencional por cuestiones del rimto; usted entiêndeme?

-----No te respondo la pregunta porque de momento me quedê bruto.

-----Y risas de Kosmos.

-----Sume superbiam quaesitam meritis!! Quid multa?

----Punto a la raya y que continûe la letra!!, claro que sî "hay que decir mâs", por-

que asumir en quê sentido?---pregûntale Kosmos a su tîo.

-----No dejas pasar una, te encanta la precisiôn semântica....

-----Que si no por costumbre o repeticiôn? Dêmen unos minutos, que me meo.

-----Menos mal que no es de la risa---suelta el didâscalos filosôfico.


     Simultâneamente, y en palacio, Dido sostenîa una conversa con Rubria acomo-

dada en los pulvinares, Decîale, entre otras cosas ya repetidas, que su esposo des-

de pequeño no sôlo dedicâbase a leer unas cuantas horas diarias, sino que asimis-

mo a rellenar con comentarios y criterios el borde de las hojas; y de una manera o

forma tan original, exclusiva, especial, que leer todo lo que escribîa resultaba mâs

interesante que el propio libro, por no decir que de la cantidad de aquêllos podîa y 

sacarse otro libro; que leîa muy a gusto sentado en el piso y pegado a una ventana

cuando en su fase de plenilunio el astro cândido mostraba su redondez desnuda, su

ampo seductivo, su circularidad atractiva dadora de inspiraciôn, la que aprovecha-

ba al mâximo durante el tiempo que durara, por lo que no era de extrañar, insôlito,

que al otro dîa en su cuarto lo salido de su magîn llegara a formar como un edîcu-

lo semântico, o una montaña mâgica de verba de marfil compleja, difîcil, con mil

tropiezos expresivos para un lector minûsculo, si no que laxo en el hâbito o en la

costumbre de lectura.

----Yo fui testigo, Dido, de ese leer de Kosmos cerca de la ventana y sentado en el

piso cuando habîa Luna llena, y varias veces en los trece años que estuvimos y en

la ciudad del ocio, en Apragôpolis, pero sabe usted una cosa?

----Cuâl, Rubria?

----Que dejô de hacerlo cuando naciô Kosmithôs.

----Eso no lo sabîa, nunca me lo dijo. Y por quê?

----Porque Kosmithôs sollozaba tanto, que no podîa concentrarse.

----Y quê hacîa Kosmos entonces?

-----Meterle un dedo en la boca para que dejara de sollozar.

-----Ah, entonces no me extraña la costumbre de Kosmithôs de chuparse el dedo y

pequeño de la mano izquierda.

-----Cierto, Dido, el mismo padre lo acostumbrô a eso, aunque despuês se ponîa y

bravo cuando se lo chupaba...

-----Ponerse bravo Kosmos!!, êsa fue mi lucha con êl durante mucho tiempo, por-

que se ponîa bravo por cualquier cosa; por la mînima y banal que fuese reacciona-

ba de forma brutal, por no agregar las expresiones que salîan de su boca y desagra-

dables un tanto...


(breve interrupciôn del cibiosactes que pregunta):


-----Algûn antojo que pueda satisfacer o deseo especial?

----De momento no, cibiosactes, y si de aparecer alguno le hago la correspondiente

seña----responde Dido.

----De acuerdo majestad, de acuerdo!!



----Yo le confieso, Dido, que durante estos años que ya llevô de esposa con su hijo

jamâs le he oîdo decir una expresiôn desagradable, eso no!

----Y me alegra de que sea asî, Rubria, me alegra y tanto, crêeme..

----No tengo que descreerle, Dido, claro que no, por quê no creerle?

----Ay no sê, pudiera suceder, no es imposible, aunque de pasar no serîa refutable.

-----Verdad que si no le creyese usted, Dido, no me rebatirîa?

----Yo, si acaso, Rubria, contrarrestarîa otras cosas, pero no las debidas a problemas

de creencia; rechazadas sî que son, seguro, las que perjudican o afectan a la salud y

de la corte; êsas sî que las refuto inmediatamente, sin dilaciôn alguna, sin palabras

demoradas, con atraso o demora....

-----Usted algunas veces se expresa como su hijo.

----Yo creo que, gracias a mî, Kosmos aprendiô a expresarse, aunque que por estilo

y sobreabundancia de vocabulario entre los dos exista una distancia.

-----Su hijo tiene un dominio de palabras tremendo, uno que logran tener pocos..

-----Ya sabemos el porquê, no?

-----Sî, Dido, ya lo sabemos, ya!!

-----Bueno, Rubria, dime: quê tal el trêbol de cuatro hojas, la hierbaluisa y el jazmîn

de Arabia?

----El trêbol grandîsimo, y las otras dos plantas no tan grandes, pero hermosas: quie-

re usted verlas, tiene ese deseo?

-----Sî!!, por quê no?, vamos!!


(regresando a la Kosmona)


----La micciôn cumplida y la tierra bien mojada!----afirma Kosmos.

----No hay martys que pueda asegurar eso---dice el didâscalos filosôfico.

----Quê, necesito un "testigo" que asegure mi propio miccionar?

----Y risas del didâscalos filosôfico.


 














 

Montag, 18. Januar 2021

La casuela de Vitelio (794)

  

     Formândose un trîo a raîz de acercarse el didâscalos filosôfico a Vercingetorix

y a Kosmos, la perîstasis recae sobre el huevo encontrado, a su vez que enriqueci-

da por la discursiva reciente de Vercingetorix. Apoderândose de la verba el didâs-

calos filosôfico, mas una forma de propiedad claramente compartida con regalada

soltura, como si fuese un adueñamiento que tiene mâs de un propietario, empieza

diciendo, a la vez que dirigiendo la mirada a Kosmos, que no parêcele casual que

la presencia del kuôn Incitato y la del felino [del taumaturgo] hubiese rellenado o

ocupado espacio dentro de lo angosto del pasadizo, debido a que de alguna mane-

ra entre aquêllos y el huevo la correlaciôn o la atingencia no queda descartada, si

no que asociada a un elemento engendrativo de categorîa oculta; pero eso sî, que

es donde radica lo quiditario del asunto, la presencia no fue fîsica sino posible por

la imago o mîmesis sostenida, precisamente, por la antorcha con su endeble alum-

brar. Es por eso, agrega, que de momento debemos olvidarnos del *Clitofôn platô-

nico, que en este caso no asperja con sus gotas de implicaciôn en la filosôfica pes-

quisa, y dar paso, mejor, a lo crîptico de otra asignatura con sus caracterîsticos so-

lapamientos.

----Câspita, didâscalos, que le quedô el discurso pimpante; pero, que allende tam-

biên sucediô, que usted me dice de la presencia de los Cercopes, que hasta uno y

de ellos quiso colarse en el bolsillo donde tenîa el huevo?---pregunta Kosmos.

----Yo creo, Kosmos, que estos Cercopes forman parte de lo crîptico de la otra y

asignatura, ya que si te fijas han actuado y han desaparecido; no son para los in-

veterados aqueos algo de sus dîas y horas, ni tan siquiera forman parte de su per-

tinente acervo, mas soy de la opiniôn que tienen un rol mâs bien lûdico que otra

cosa; son algo asî como un sîmbolo de entretenimiento que estâ y no estâ, por lo

que podrâs captar que es un sîmbolo no tan fâcil de explicar....

----Disculpe la interrupciôn, didâscalos, mas este tema de los Cercopes a mî me y

llama la atenciôn, porque me recuerdan a las diminutas criaturas de la mitologîa

celta, pero que en vez de robar golpeaban en el piso para anunciar un prôximo su-

cumbimiento.

----Yo lo que sî les puedo asegurar, pero ya desde el punto de vista, de anâlisis de

mi materia, es que a partir de un ônoma es que aparece (o es posible) la adecuada

descripciôn, no por gusto se dice en aqueo: Plên tôi oikeiôi logôi.

----Eso suena como un toque de trompeta mayûscula y de plata----amplifica Kos-

mos que pide burlonamente: pero por favor, no digan mi nombre para que yo des-

crito no sea (y risas).

----Kosmos, que si se trata de descripciones, la tuya se acerca cada vez mâs, o si

no que perfectamente encajarîa con la del zorro (satîrico) que forma parte del se-

necto Canto de los orîgenes de Taliesin.

----Vercingetorix, que pericia y malicia ûnense en una sola voz--acentûa Kosmos

volviendo a reîr.

----Katakhrêstikôs!!----afirma el didâscalos filosôfico.

----Empero el "sentido figurativo", no el impropio---clara Kosmos.

----Eureka, Kosmos!!, que avanzas por la tenencia de vocabulario aqueo.

----Yo no lo veo cuando estudia, cuândo lo hace?

----Eso no es relevante, Vercingetorix, sino mâs bien que repaso sin que nadie en-

têrese, me acarreê excurso por su presencia intempestiva a la hora de mi placente-

ra concentraciôn, aeternidad fruiciva....

----Cômo, te mofas otra vez?---indaga Vercingetorix.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que yo soy muy decente

para caer en tal delito...

----Ahora sî: burla doble!!---exclama el didâscalos filosôfico.

----Y risas de Kosmos.

----Se puede saber en quê ustedes estân, que no formando partido?----fisga Asonis.

----Nos es ajena esa formaciôn, pero nunca asegure nada si antes no participa--dice

el didâscalos filosôfico.

----Mondo lirondo que tal vez ni llega a fondo, participando---agrega Kosmos.

----Kosmos, que yo sî que no soy tan cenutrio como el cenutrio---dice Asonis.

----Cosas agradables para la indiferencia las que usted amplifica, Asonis.

----Cosas agradables, Kosmos?

----"Prosôpa Kharienta!!, que vivan las hellênika grammata legei!!

----Didâscalos, y las latinas quê?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Tambiên son letras, pero que vivan menos.

----Ya lo noto que entra en ludus...

----Y quê si no?, akolouthia de un kataskopos de la sophia hermosa!

----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!, que queda resonancia---dice Kosmos.

----Quantum satis!!, quê si no en la cuadratura de la Kosmona?

----Conditio sine qua non!!, por eso la onomê...

----Y quê sigue, la descripciôn, la hypographê?----pregunta el didâscalos filosôfi-

co.

----Y risas de Kosmos y Vercingetorix.



 













  

Sonntag, 17. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (793)

 

       Mirândolo con mejor lumbre, ya que la proporcionada por la antorcha no fue

basta como para hacerlo notar, Kosmos se da cuenta de que el huevo encontrado

en el pasadizo parecîase a otros vistos por êl en alguna parte, empero esta vez su

nemôsine no llegô tan lejos como para saber en cuâl.

----Esto sî que es una novedad!!, sî que lo es [....] un fallo de tu memoria indubi-

table que es algo nuevo, fresco, acabado de suceder---señala el didâscalos filosô-

fico.

----Pues bien-venida la novedad, êsa es la res!!

----Esto tiene su enigma, su oscuridad, su misterio, quê, un huevo que no se rom-

pe?----pregunta el tîo de Kosmos.

----Pero usted pregunta y ya sabe el porquê?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!, la respuesta antes de la pregunta...

----Te explicas, Kosmos?----pregunta Perrasiestes.

----Espêrense un momento que yo expuse un considetarivo, que no es respuesta.

----Por quê el huevo no se rompe, no es porque tiene un enigma, su oscuridad, su

misterio?, mas si usted a eso le llama un considerativo no estâ considerando bien,

porque un considerativo se acerca, roza, mas no llega a exactitud.

----Si ustedes creen que êsa es la respuesta, entonces crêanlo---dice el tîo de Kos-

mos.

----No tuve que dilucidarme, Perrasiestes, porque ya quedô dilucidado---Kosmos

puntualiza.


      Vercingetorix trasladado (a pesar de no ser su mundo, mas no por eso del todo

desconocido) a fijezas asiâticas, las que inmôviles por significancias con firmeza

sostenîan el corpus de un acervo con su medida y brillo, no escapôsele el dato de

formaciôn, o si prefiêrese el de una inveterada incunabula con tremenda resonan-

cia por su presencia sempiterna, por su dadorîa infinita en lo referente al origen y

la seguidilla continental de un rabo ontolôgico, que tanto para la hermenêutica co-

mo para el cientificismo es de suma relevancia en el instante preciso en que el en-

tender es apremiante y la implicaciôn (superlativa) discreta, ya que tantîsimo para

aquêlla como para êste, porciento subrayado con razones englobadas, lo que defî-

nese jamâs carece de un punto central del cual se parte, allende que baricentro de

una sûmula extendida de aforismos y de disimilitud de silogismos, y en activismo

o funciôn representativos, madriguera del sîmbolo que despuês araña a la piel de

un verbo con candidez de espuma. De alguna forma la interpretaciôn y el trabajo

incesante de bûsquedas concretas a partir de un empîrico especîfico, si no quedan

entrelazados acentûan formalmente sus triunfos y conquistas, lo que demuestra y

de facto que la separaciôn no es funcional, ya que es ser de rigor, indefectible, la 

complementaciôn que agrega lo que con pudiencia aporta diamantinos resultados,

o lo que con reciedumbre algo mâs que resistencia repasada; garante, a su vez, de

lo suntuoso que sobresale con canto y pureza magnas, posibilidad pinacular de en-

gordar a los sistemas, culmen agradable o producto gayo.

      Volviendo a Kosmos, el que sabîa por los vericuetos en los que estaba metido

Vercingetorix, y menos que por sospecha por su revelante posiciôn, que por ya y

conocido nomos deja saber que piensa, no cavilô sobre la cuestiôn de poner y el

huevo al lado de la estatua pequeña obra de Prixeletes, la de Hermes cargando al

niño Dioniso, el que junto a la divisa grabada en la pêtrea de esteatita, darîale al

centro de la mesa redonda algo mâs que un pâbulo del gustillo de los contertulios

que desean alimentarse, sustento mâs bien venido de la proteîna sîlâbica, de la po-

tencialidad reservada a la corona verbal; sîmbolo mayestâtico, in casu, de un con-

secutivo expresivo poder con impredecible final.  

  



 






   

Samstag, 16. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (792)

 

     El didâscalos filosôfico sacaba a puesto, a colocaciôn, la cuestiôn embelece-

dora, mas como motivo o resultado de una y otra vez; si no que muchitantas, de

girar en derredor del mismo eje, y no como consecuencia de un impacto por la 

sorpresiva apariciôn de una insôlita belleza salida a exhibiciôn, a proyectar sin

carga parafernâlica su intachonable beldad. Exento de dudas o sospechas toma-

ba la cuestiôn como sumamente relevante por su caracterîstica dadora, a su vez

que por servir como aliciente para los contertulios, lo que llevado a una conside-

raciôn mâs concreta no serîa otra cosa que un menester impulso para el continuo

fluir de la verba pintada o decorativa, la justa, adecuada y funcional para engen-

drar la correspondiente seducciôn, el tempestivo atrapamiento, asimismo que la

polêmica y disertaciôn cupulativas, la compleja titularia de las carâtulas de altu-

ra.

    A cambio Kosmos, que no debiô reaccionar sino quedarse en mutismo mejor,

virô el semblante de la moneda que jamâs tuvo Apolodoro de Seleucia para pa-

gar el precio de una definiciôn que a êl mismo atribûyesele, de lo que como re-

sultado sale que el "atajo hacia una potencia" no fue exactamente el camino me-

nos largo para llegar (a)lguna cosa, sino la justificaciôn concisa para reforzar un

continuo desplazamiento semântico sobre una superficie acadêmica, a todo tran-

ce que ponderada por sus mîmesis florecientes con tono largo y color mayor, su-

brutina regalada siempre activa y descollante.

----Entonces, Kosmos, habrîa que retomar tus mismas palabras: Figura retôrica

con serpentines policromados, no?

----Êsas son las mîas y, si usted las retoma, didâscalos, quedarîa sin jovialidad?

----Pensê que me dirîas sin risas, pero al fin y al cabo aquêlla conduce a êsta.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que con usted si que y

no hay fuste por los vicios de semântico corte...

----Atalo, Antonio Pîo o Catôn?

----Envuêlvese usted con papel dorado, empero no creo que hâgale falta solapar

su helênico brillo.

----Eureka por la consideraciôn que considero Kathêkontôs!!

----Pero tambiên prosêkontôs en funciôn de alcanzar una meta...

----Tâ pros tô telos!!

----Êsa es la res, êsa!!, y punto a la raya y que continûe la letra.

----De las complejidades no salimos; unas detrâs de las otras---dice Asonis.

----Lo fâcil acicatea, Asonis; es dejante de conspicua resonancia?--Kosmos fis-

ga.

----La fila posible sin toque de cornamusa!!---afirma el vate.

----De que fila usted habla, vate?---pregunta Asonis.

----De las complejidades que estân unas detrâs de las otras.

----Fila: una seguidilla de elementos, de compuestos y de cosas...

----Muchitanto inteligible!! Pônelo mâs oscuro, Asonis, o sea, no tan fâcil?

----No te puedo dar el gusto, porque no me agradan las resonancias.

----Câspita, que usted no deja ni sombra!

----Verdad que tû crees que no puedo dejarla, te convenzo de que sî?

----Age, Asonis, age!!









 

 



  




Freitag, 15. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (791)

 (en el otro sistema)

     

    Entraban en conversa los dos soldados bâtaros a la zaga de una columna de

la corte de Podacres. Uno fue el que sucumbiô en la ergâstula [de Dido] a raîz

de unas alucinaciones tenidas; otro el recientemente llegado y acuchillado por

la espalda por Flacius Ilyricus, siendo la punta que penetrô en su piel la del co-

nocido secespita, el cuchillo que por antonomasia apellîdase ritual. Si el prime-

ro no pudo eludir la imago del cuadrûpedo que tuvo que sacrificar al romperse

una pata, cual motivo del rompimiento no fue otro que la colisiôn con la ingen-

te tortuga posicionada en medio del camino; el segundo revelaba su actual res-

coldo contra su asesino, por lo que la idea tempestiva (de)jarle caer unas gotas

de algûn tôsigo mortal en una copa no quedaba descartada. Al escuchar esto di-

ce su interlocutor:

----Puedo entender el resentimiento que te acosa, pero tal idea no sirve de nada

en este sistema, el que precisamente da la oportunidad de tomar mâs a la ligera

sucesos que nos pasaron y experiencias que no fueron gratas, o si lo prefieres y

aceptas mejor ver las cosas con indiferencia, como una proyecciôn que pasa sin

hacerle ningûn caso.

---Se nota que a ti no fue al que acuchillaron, por eso hablas de ligereza y de in-

diferencia. Sabes que el dolor aûn lo siento en la espalda?

----No es que lo sientas como tal, sino que mâs bien se mantiene por estar, co-

mo una imago, grabado...

----No me digas, verdad?, vaya tonterîas que dices!!

----No puedes entenderlo porque acabas de llegar, mas verâs despuês de un ade-

cuado tiempo de estar aquî, cômo funcionan las cosas. Pero dime una cosa: has

dicho que fue por la espalda que te encajaron el secespita, no?

-----Asî fue, y?

-----Entonces cômo sabes que fue Flacius Ilyricus, como si tuvieras ojos en la y

espalda....

----Porque aquî uno se entera de todo, no hay nada que no se pueda saber, 

----Ah sî, eso es parte del funcionamiento de este sistema.

-----Y es verdad eso, de que aquî todo es posible?

-----Ni tan siquiera es una verdad, porque ni êsta ni la mentira aquî son funciona-

les o necesarias...

-----Entonces si todo es posible, no es imposible que pueda tosigar a ese Flacius

Ilyricus, no?

-----Yo no dije que fuera imposible, sino que no sirve de nada, porque cômo vas

a matar dos veces a la misma persona? Relâjate, disfruta de la calma, participa y

en otra fluencia, que es totalmente distinta a la que dejamos detrâs. Aquî ya ni y

somos soldados bâtaros, todos somos nadie, plumelas alcanzadas por un viento

indefinido.

-----Cômo que somos nadie, y acaso no estamos hablando?

-----No quiere decir que seamos alguien, sino que somos la conversa misma.

-----Quê cosas raras que dices, extrañîsimas!!

----Eso es lo que te parece, pero te puedo asegurar que no es asî, crêeme que lle-

vô ya tiempo por aquî.

----Tû lo que me creas es confusiôn, y ahora misma la duda en referencia a quiên

soy.

----Eres lo mismo que fuiste pero dentro de una transformaciôn...

----Entonces soy alguien que se transforma, no nadie, no?

----Evidentemente no acabas de entender, pero ya entenderâs, a todos lo que por 

aquî estamos nos pasô lo mismo.

----Y cuântos son, a quê nûmero asciende la suma?

----Tampoco funcionan las estadîsticas, la cantidad es igual, no ocupa espacio.

----Quê cosas que hay que oîr, quê tales!!

----Mira quiên viene hacia nosotros....

----Y cômo nos vio, si tû dices que somos nadie?

----Explîquele usted, Flacius Ilyricus, explîquele.

---Si vengo hacia ti es porque supe que habîas llegado, y entonces me dije: a este

soldado bâtaro le darê mi disculpa, sî, cômo no, claro que sî!!

----Y usted, Flacius Ilyricus tiene el descaro de pedirme disculpa? 

----No lo cojas tan a pecho, que (de)scaro no tiene nada, he ido aprendiendo râpi-

do a tener pacificidad, lo que le agradezco a mi hermano Atabân.

----Un enemigo mîo declarado hablândome en ese tono, de pacificidad?

----Fui tu enemigo, ya no; y te digo mâs: deplorable lo que hice contigo, mas tuve

que hacerlo siendo tu enemigo: siendo enemigos no se matan unos a otros?

----Pero usted no me matô en combate, sino cuando hacîa guardîa, y ademâs por

la espalda, lo que quiere decir que ni tan siquiera me dio la oportunidad de la es-

pada sacar y defenderme, agregando su acto vulgar de que en vez de abrir un hue-

co y enterrarme, me dejô tirado en la cabaña y tapado con un saco.

----Lo que es curioso es una cosa---dice el otro soldado bâtaro.

----Cuâl?

----De que tu memoria no hayas perdido, eso!

----Bueno, no me dijiste que aquî todo es posible?

----Puedo entender su resentimiento--dice Flacius Ilyricus---; pero le repito, tuve

que hacer lo que hice, no me quedô otra salida, ya que de no hacerlo cômo iba a

entrar en la cabaña?

----Y cômo usted supo lo que habîa adentro, porque eso era secreto total?

----De saberlo no lo sabîa, nunca imaginê encontrar un diamante.

----Y quê usted hizo con el diamante, lo vendio?

---Se lo regalê a Jancia, una de las âcraticas presentes en la cena de palacio, pe-

ro le confieso que habîa pensado dadivârselo a Dido.

----Y por quê cambio de idea?

----Porque me gustô Jancia y se lo di a hurtadillas por debajo de la mesa.

----Y adentro de esa cabaña habîan diamantes?---indaga el otro soldado.

----Mercancias decomisadas a Sarambo.

----Y quiên es Sarambo?

----Un tendero que cometiô el delito de violar las leyes de Dido, y como tal ex-

pulsado, ademâs, de Bedriaco.

----En fin, que lo que fue fue, que ya no es, y que siendo de otra manera yo vi-

ne a ofrecerle mi disculpa, y de que usted la acepte o no es cosa suya; de mi y

parte ya fue dada, y que prevalezca la paz, que es lo ûnico que espero como y

beneficio---dice Flacius Ilyricus que agrega: que los conflictos llegaron a buru-

jones y a lista.

-----Me cuesta aceptarla, Flacius Ilyricus, mi orgullo no es parvîfico por ser lo

que soy: soldado bâtaro.

-----Ya verâ que con el tiempo se le quitarâ tal orgullo.

-----Eso estâ por ver, porque se realice.

----Bueno, y me voy, asî que los dejo en la sombra---dice Flacius Ilyricus.

----De acuerdo, Flacius Ilyricus, y hasta la prôxima---dice el otro soldado bâ-

taro.

































 

      

Donnerstag, 14. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (790)

   

      El tîo de Kosmos pensaba, sin gran extensiôn o considerable detalle, allende

que exento el pensamiento de reglas para una conversa exacerbada, a su vez que

posible por mor de un estîmulo compulsivo, que el comprender tan sôlo ayuda a

tener una idea transparente de la cosa, lo que no quiere decir que entonces la co-

sa sea conocida en su totalidad, porque tener una idea de ese jaez tan sôlo es ga-

rante de un acercamiento a una imago que no ofrece resistencia, que es lo mismo

a decir que dêjase atrapar sin obstâculos por el ojo acadêmico.

----Menos mal que no es por el ojo asomante, el que tan sôlo es posible en mî...

----Y acaso no es imposible que otro tenga la misma idea de êl, Kosmos?---fisga

el tîo de Kosmos.

----Câspita!!, que por ser imposible en otro es que es posible en mî, ya que limi-

tada a un uso es por eso que no se gasta...

----A ver, a ver, que empiezan las acrobacias o malabarismos verbales al revês.

----Cômo que al revês, didâscalos?----pregunta Kosmithôs.

----De atrâs hacia delante, Kosmithôs, eso.

----El huevo primero que la gallina que es la empollante! Me comprendieron?

----Kosmos, tenemos una idea----dice el didâscalos filosôfico.

----Didâscalos, que yo lo consideraba a usted una criatura serîa, y asî quod lau-

dabile esset et praeclarum----dice el tîo de Kosmos.

----"Lo ûnico que perdura es el cambio"!!

----Y dos puntos, que dîjolo el oscuro de Êfeso!!----afirma Kosmos.

-----No comprendî el pase entre la frase latinizada y la del oriundo de Êfeso.

-----Perrasiestes, entonces o aprenda o câllese.

-----Pensê que me dirîas cenutrio, y otra vez.

-----No acaba de escuchar usted, que lo ûnico que perdura es el cambio?

----Y risas del didâscalos filosôfico y del tîo de Kosmos.

----Pero, señor, una imago que no ofrece resistencia, cômo es eso?----Asonis

pregûntale al tîo de Kosmos.

-----Usted no oyô bien, Asonis...

-----Entonces "oyô mal, o sea, demasiado"---dice Kosmos.

-----Cômo, Kosmos?

-----Esto es un ejemplo de lo que ya yo dije---dice Temîganes de Alejandrîa.

-----A cuâl te refieres?----indaga Asonis.

-----Apoyamientos fundamentados y con pre-ferencias educativas!

-----Ah, y entonces quê, salimos del "indiferente"?

-----Ahora mâs bien es un aferente!

-----Sobre el pucho trasladar o trans-ferir una didâctica señal---suelta Kosmos.

-----Adônde?---pregunta Asonis.

-----A la sede captativa que elude el *epideisis.

-----Cômo, quê tû has dicho?----pregunta Kosmithôs.

-----Y risas del didâscalos filosôfico.

-----Usted, didâscalos, algunas veces me ayuda; otras, se rîe de mis preguntas?

-----Pues ahora te ayudo, quiere decir "exhibicionismo".

-----Gracias, didâscalos!!, pero que tiene que ver el exhibicionismo con la sede y

con la señal?

-----Ahora sî, esta vez sî que no te puedo ayudar, por quê?, porque eso pertenece

al magîn de tu padre y, como tal, a êl no tengo acceso.

-----Pues ni le pregunto, porque ya sê su respuesta.

-----Y risas de Kosmos.

----Libertas loquendi, Kosmithôs, la preferida de tu padre--dice el tîo de Kosmos.

----Que no libertas promiscua; y entonces, tachada la indiscriminaciôn?

----Ahora el que se rîe soy yo--dice el tîo de Kosmos y risas.

----El carnaval de la risa en un jaleo circunspecto en su sentido coloquial!

----Eureka por la tautologîa, vate, eureka!!

----Figura retôrica con serpentines policromados!---afirma Kosmos.

----Y êsa es la quê, Kosmos?

----La res, didâscalos, la res, êsa!!---y risas de Kosmos.

----Queda claro quiên "insectatur vitia, non homines"?----pregunta el tîo de Kos- 

mos.

-----El fuste para con los vicios de semântico corte?---indaga Kosmos.

-----Tendrîa que responder Epicteto; pero, la idea de la cosa es trans-parente!



























 

Dienstag, 12. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (789)

 

       A raîz de la explicaciôn de Kosmos, y en lo atinente a que el turilupino y el

begardo conocîan al didâscalos filosôfico, êste con toda seguridad deja saber de

forma perspicua,  que jamâs habîa visto (a)quêllos, ni aun entre los asistentes o

presentes en sus clases en la colina de Apragôpolis, ûltimo sitio donde dejô sus

enseñanzas, asimismo que en el primero que, por tener cierta altura, cuasi nun-

ca era precaria la brisa, algo que de facto eludîa el tener que escuchar una suma

de querellas por motivos de calor, si no que el soportar un olorcillo nada grato y

fuerte durante el tiempo establecido para un programa didâctico. Pero allende y

de  esto tambiên barruntaba, informaciôn que por relevante no debe solaparse o

por *phrônesis dejarse para mañana, que tales criaturas susodichas alêjanse de 

cualesquier tipos de colectivo, prefiriendo recibir clases de forma ôntica, que es

lo mismo a decir individualmente.

       Mas si algo llama la atenciôn de Temîganes de Alejandrîa no es tanto la co-

sa que tiene que ver con apoyamientos fundamentados y con preferencias educa-

tivas, sino con el hecho de que la casa del turilupino y el begardo no fuera otra y

que un pasadizo, algo que no encaja en el tablero donde descolla una inveterada

caracterîstica, la que bien acentûa la peculiaridad de vivir al raso dentro de lo an-

gosto de un pithos; lo que no impide, claro estâ, por lo menos o algo para los que

lo saben o conocen, que la disertaciôn no falte partiendo de un punto indefectible

de una teorîa: el indiferente.

      Este punto removiô la reminiscencia de Asonis; o mejor dicho, dio pâbulo de

que acudiese a ella para extraer la respuesta dada por un habitante de un pithos al

que dirimiô el nudo gordiano con el filo de su espada a continuaciôn de esta pre-

gunta: Quê puedo hacer por ti? Que te quites de enfrente que me quitas el sol.

----Câspita!!, el indiferente en todo su esplendor; paradigma magno de êste que y

trâtase del Magno quien preguntô---dice Kosmos.

----Le importô lo que vaya a saber quiên quê cosa la presencia excelsa de un con-

quistador----agrega el didâscalos filosôfico.

----Si tomamos la cosa-en-sî, didâscalos, que en este caso es la presencia del con-

quistador frente a un pithos, cree usted que vêase afectada una cualidad apellida-

da intangible?----pregunta Kosmos.

----Estâs interponiendo un criterio nominalista que mâs tiene que ver con las de-

finiciones de esencias singulares, que tambiên atacan a la cosa, pero tal no es la y

cosa ahora.

-----Y no es la de ora tambiên intangible?

-----Kosmos, a rastras es la cosa?

-----A rastras dice usted, quê dice?, quê decir ya dicho!!, claro que no didâscalos,

a rastras nada!!, si acaso con desbarramiento que tiene asegurado un freno.

-----Kosmos, o filosofante o juglar: en quê quedamos?----fisga Temîganes.

----En los dos juntos a calaña de pastiche!!

----Se complica la cosa con esa mezcla!

-----Dîgame usted, Temîganes: Desde cuândo la ha escuchado fâcil?

-----Desde nunca, jamâs!

-----Entonces por quê su afirmativo?

-----Una forma (de)cir; sôlo eso...

-----Atenciôn con la contingencia, que usted mismo pônese en peligro, ademâs y

que de forma gratuita.

-----Kosmos, que Temîganes lascô de la masa con apresurado cuchillo---suelta y

Asonis.

-----Lascô de la masa con apresurado cuchillo!!, aplauso, Asonis, aplauso!!

-----Kosmos, interesante lo que dijiste con tu explicaciôn y sobre el olor que sen-

tiste de una betônica----dice Vercingetorix.

-----Quiên mejor que usted, Vercingetorix, para amplificar que es "interesante"?

-----Entre ustedes hay un vînculo, una conexiôn, una atingencia, una relaciôn co-

dificada a partir de perîstasis escandinavas---considera el didâscalos filosôfico.


(acopas llega el tîo de Kosmos, y leyendo la divisa grabada en la piedra de estea-

tita [ qui non intelligi aut discat aut taceat], atrayente ineludible o estimulante ma-

yor, sin pararse en barras dice):

-----Quantum satis, que esta inscripciôn tiene peso y resonancia.

-----Punto a la raya y que continûe la letra!---afirma Kosmos.

----Como que sospecho que uno mâs, otro epîmone----dice el didâscalos filosôfico. 

----Sin vituperio de esquina o reclamo de antigüedad!---exclama Kosmos.

----Y risas del didâscalos y del tîo de Kosmos.























 



  


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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...