Samstag, 23. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (799)

 

     Por el aureaum solidum y por el logos spermatikos comenzaba a interesarse el

flamen, razôn por la cual aprovechaba su tiempo libre, que era posible por la total

ausencia en el templo de Jano Quirino de criaturas que iban a confesarse, en nada

mâs y nada menos que en leer escritos breves sobre ellos, a su vez que sacados de

una monografîa por un cartulario desconocido, segûn dijo con palabras dejadas el

astrôlogo Sula tres dîas antes a las siete de la noche. Como unas castañuelas goza-

ba con la actividad de la lectura, con esa fruiciôn tîpica de los que prefieren sacar

de la verba lo mâximo posible en lo atinente a la gnosis, menos que los que posee-

dores ya de êsta utlilizarla para echar las habas con un propôsito determinado o si

no que con una funciôn especîfica en alguna reuniôn oculta, en algûn terreno pro-

picio o dispuesto para la magia o en el aquelarre------de verse las escobas volando  

posibilidad no descartada; senectas fêminas y no lindas, en cotorreo o disputa por

el dominio de la cazuela hirviente, por la burbuja que salta para alcanzar conquis-

tas pudientes, tambiên. Mas si habrîa que sacar otra cosa a puesto, a colocaciôn, y

que no es otra que la ballesta recientemente aceitada, pero que menos con el obje-

tivo de colocarle una flecha sino que mâs bien por razones de conservarle en buen 

estado su mecanismo, resalta como la un tanto impresionante, que si no como y la

causante de una pregunta lôgica que hacerse podrîa cualquier persona que detalla

con sus ojos, que escruta con su mirada a cada objeto que ocupa espacio, que posi-

ciona su forma [igual si horizontal que vertical] a raîz que su propietario en un lu-

gar la colocô, siendo por esto que (entonces) la interrogativa soltada por la señora

Lacrusea no fue nada intempestiva, mâs bien que la justa de acuerdo a la infaltable

captaciôn de sus retinas:

----Y desde cuândo un flamen tiene como propiedad una ballesta?, lo que no enca-

ja con su oficio.

----Me ha sacado usted acopas de mi lectura, me ha dado un susto tremendo, seño-

ra. Quê, viene a confesarse?---pregunta el flamen poniêndose de pie.

----No he venido para eso, sino para otra cosa.

----Y cuâl es êsa por la que usted ha venido a este templo de Jano Quirino?

----Se acuerda usted de Pempeo Noncola?

----Cômo no me voy (a)cordar de mi compinche teôlogo senecto del colegio de los

sacerdotes Salios, cômo olvidarlo?

----Pues mire, flamen, esto que tengo aquî es para usted de su parte, algo que me y

dio hace ya una buena cantidad de años, y discûlpeme que no haya venido antes.

----No lo puedo creer!!, originales de los poemas neronianos?, esto sî que es una în-

gente dâdiva divina, un regalo del cielo, quê maravilla, majorem esse causam ad fe-

licitatem eam quae est ex nobis eâ quae ex rebus oritur!!, pero esto que no descansa

en mî mayor acarrea felicidad.

----Cômo, flamen?

----De Metrodoro, el primer alumno de Epicuro....

----No sê quiên es êse!!

----No creo que diga mentira al decir que no lo conoce, porque acaba (de)cir que no 

sabe quiên es. Pero, señora, quiên es usted?

----Yo soy Lacrusea, flamen, Lacrusea!!

----Cômo que Lacrusea, y usted no estaba muerta, no se habîa clavado el secespita?

----Es cierto que me lo clavê, pero no morî, aquî estoy no?

---Disculpe usted, es que eso fue lo que me dijo Pempeo Noncola, de ahî mi pregun-

ta.

----Muchos creen lo mismo que usted a partir de ese suceso, pero lamentablemente

con esos tantos que lo creen no me he vuelto a encontrar para que sepan que aûn viva

estoy, que respiro despuês del horadamiento con la punta afilada.

----Sabe usted una cosa?, que es interesante que usted haya venido un dîa como hoy.

----Por quê interesante?

----Porque hoy estamos en los Idu, el mismo dîa de cada mes que yo visitaba el senil

colegio de los sacerdotes Salios.

----Verdad que sî!!, hoy es el trece del mes de Febrero, que por cierto no es Viernes.

----La entendio a usted, señora Lacrusea, la entiendo perfectamente.

----Y entonces, flamen, por quê usted tiene esa ballesta?

----Tendrîa usted paciencia para escuchar la explicaciôn?

----Si la tuve para soportar los abusos continuos de Tircano Cilatino, cômo no para

oîr el porquê?

----Pues entonces, a ver, siêntese en esta silla, acomôdose, que muevo mi lengua y le

digo.

----Toda oîdo, flamen, toda!











   




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