(en el otro sistema)
Entraban en conversa los dos soldados bâtaros a la zaga de una columna de
la corte de Podacres. Uno fue el que sucumbiô en la ergâstula [de Dido] a raîz
de unas alucinaciones tenidas; otro el recientemente llegado y acuchillado por
la espalda por Flacius Ilyricus, siendo la punta que penetrô en su piel la del co-
nocido secespita, el cuchillo que por antonomasia apellîdase ritual. Si el prime-
ro no pudo eludir la imago del cuadrûpedo que tuvo que sacrificar al romperse
una pata, cual motivo del rompimiento no fue otro que la colisiôn con la ingen-
te tortuga posicionada en medio del camino; el segundo revelaba su actual res-
coldo contra su asesino, por lo que la idea tempestiva (de)jarle caer unas gotas
de algûn tôsigo mortal en una copa no quedaba descartada. Al escuchar esto di-
ce su interlocutor:
----Puedo entender el resentimiento que te acosa, pero tal idea no sirve de nada
en este sistema, el que precisamente da la oportunidad de tomar mâs a la ligera
sucesos que nos pasaron y experiencias que no fueron gratas, o si lo prefieres y
aceptas mejor ver las cosas con indiferencia, como una proyecciôn que pasa sin
hacerle ningûn caso.
---Se nota que a ti no fue al que acuchillaron, por eso hablas de ligereza y de in-
diferencia. Sabes que el dolor aûn lo siento en la espalda?
----No es que lo sientas como tal, sino que mâs bien se mantiene por estar, co-
mo una imago, grabado...
----No me digas, verdad?, vaya tonterîas que dices!!
----No puedes entenderlo porque acabas de llegar, mas verâs despuês de un ade-
cuado tiempo de estar aquî, cômo funcionan las cosas. Pero dime una cosa: has
dicho que fue por la espalda que te encajaron el secespita, no?
-----Asî fue, y?
-----Entonces cômo sabes que fue Flacius Ilyricus, como si tuvieras ojos en la y
espalda....
----Porque aquî uno se entera de todo, no hay nada que no se pueda saber,
----Ah sî, eso es parte del funcionamiento de este sistema.
-----Y es verdad eso, de que aquî todo es posible?
-----Ni tan siquiera es una verdad, porque ni êsta ni la mentira aquî son funciona-
les o necesarias...
-----Entonces si todo es posible, no es imposible que pueda tosigar a ese Flacius
Ilyricus, no?
-----Yo no dije que fuera imposible, sino que no sirve de nada, porque cômo vas
a matar dos veces a la misma persona? Relâjate, disfruta de la calma, participa y
en otra fluencia, que es totalmente distinta a la que dejamos detrâs. Aquî ya ni y
somos soldados bâtaros, todos somos nadie, plumelas alcanzadas por un viento
indefinido.
-----Cômo que somos nadie, y acaso no estamos hablando?
-----No quiere decir que seamos alguien, sino que somos la conversa misma.
-----Quê cosas raras que dices, extrañîsimas!!
----Eso es lo que te parece, pero te puedo asegurar que no es asî, crêeme que lle-
vô ya tiempo por aquî.
----Tû lo que me creas es confusiôn, y ahora misma la duda en referencia a quiên
soy.
----Eres lo mismo que fuiste pero dentro de una transformaciôn...
----Entonces soy alguien que se transforma, no nadie, no?
----Evidentemente no acabas de entender, pero ya entenderâs, a todos lo que por
aquî estamos nos pasô lo mismo.
----Y cuântos son, a quê nûmero asciende la suma?
----Tampoco funcionan las estadîsticas, la cantidad es igual, no ocupa espacio.
----Quê cosas que hay que oîr, quê tales!!
----Mira quiên viene hacia nosotros....
----Y cômo nos vio, si tû dices que somos nadie?
----Explîquele usted, Flacius Ilyricus, explîquele.
---Si vengo hacia ti es porque supe que habîas llegado, y entonces me dije: a este
soldado bâtaro le darê mi disculpa, sî, cômo no, claro que sî!!
----Y usted, Flacius Ilyricus tiene el descaro de pedirme disculpa?
----No lo cojas tan a pecho, que (de)scaro no tiene nada, he ido aprendiendo râpi-
do a tener pacificidad, lo que le agradezco a mi hermano Atabân.
----Un enemigo mîo declarado hablândome en ese tono, de pacificidad?
----Fui tu enemigo, ya no; y te digo mâs: deplorable lo que hice contigo, mas tuve
que hacerlo siendo tu enemigo: siendo enemigos no se matan unos a otros?
----Pero usted no me matô en combate, sino cuando hacîa guardîa, y ademâs por
la espalda, lo que quiere decir que ni tan siquiera me dio la oportunidad de la es-
pada sacar y defenderme, agregando su acto vulgar de que en vez de abrir un hue-
co y enterrarme, me dejô tirado en la cabaña y tapado con un saco.
----Lo que es curioso es una cosa---dice el otro soldado bâtaro.
----Cuâl?
----De que tu memoria no hayas perdido, eso!
----Bueno, no me dijiste que aquî todo es posible?
----Puedo entender su resentimiento--dice Flacius Ilyricus---; pero le repito, tuve
que hacer lo que hice, no me quedô otra salida, ya que de no hacerlo cômo iba a
entrar en la cabaña?
----Y cômo usted supo lo que habîa adentro, porque eso era secreto total?
----De saberlo no lo sabîa, nunca imaginê encontrar un diamante.
----Y quê usted hizo con el diamante, lo vendio?
---Se lo regalê a Jancia, una de las âcraticas presentes en la cena de palacio, pe-
ro le confieso que habîa pensado dadivârselo a Dido.
----Y por quê cambio de idea?
----Porque me gustô Jancia y se lo di a hurtadillas por debajo de la mesa.
----Y adentro de esa cabaña habîan diamantes?---indaga el otro soldado.
----Mercancias decomisadas a Sarambo.
----Y quiên es Sarambo?
----Un tendero que cometiô el delito de violar las leyes de Dido, y como tal ex-
pulsado, ademâs, de Bedriaco.
----En fin, que lo que fue fue, que ya no es, y que siendo de otra manera yo vi-
ne a ofrecerle mi disculpa, y de que usted la acepte o no es cosa suya; de mi y
parte ya fue dada, y que prevalezca la paz, que es lo ûnico que espero como y
beneficio---dice Flacius Ilyricus que agrega: que los conflictos llegaron a buru-
jones y a lista.
-----Me cuesta aceptarla, Flacius Ilyricus, mi orgullo no es parvîfico por ser lo
que soy: soldado bâtaro.
-----Ya verâ que con el tiempo se le quitarâ tal orgullo.
-----Eso estâ por ver, porque se realice.
----Bueno, y me voy, asî que los dejo en la sombra---dice Flacius Ilyricus.
----De acuerdo, Flacius Ilyricus, y hasta la prôxima---dice el otro soldado bâ-
taro.
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