Montag, 4. Januar 2021

La cazuela de Vitelio (783)

 

      Un principio inveterado aqueo planteaba lo siguiente: cômo actuar en las fies-

tas. Prâctico-êtico era su jaez sin refutaciones que cambiâranle su îndole, empero

no hay que olvidar que el hombre que participa en aquêllas tiene de facto su phy-

sis, que es lo mismo a decir un sello, un temple, una potencia o substancia (ousîa)

responsable de una determinada conducta, la que a su vez conduce o a un estado

taciturno o a otro con jovialidad. Impepinable consideraciôn que atâñele al antro-

phos vivir de acuerdo con su physis ---como unas castañuelas quedarîa aquel que

el "mona gar kata physis zên, on kata nomous" tiênelo siempre presente como jo-

ya brillante---, que como ya sâbese para un arcaico movimiento fue perîstasis im-

prescindible; mas si de ludus trâtase, que allende de repetirse posibilîtale a los en

rol participantes el desarrollo y extensiôn del ôntico garbo, no habrîa que de vista

perderse que êl mismo estâ entre fiestas, physis y el vivir de acuerdo con êsta, de

lo que sale (entonces) que la fruiciôn siempre dicta su imperativo sin ningûn tipo

de tratamiento remozado, asimismo que mantiene su pudiencia sin que oponentes

de paso bloquêenle su vigor.

      Si la ataraxia engendra verborrea circunspecta, una de las pinceladas ludican-

tes de Kosmos, la *askêsis determina el dominio funcional de una sûmula de ele-

mentos no tan intelectualizados, algo muy conocido tanto por el turilupino como

por el begardo por ser compinches de la vieja guardia con xenia en toneles sin fi-

jeza, la hospitalidad con mâs movimiento nunca antes conocida, a su vez que no

celebrada o aplaudida por los de la alcheringa escitas, lo que no contradice el he-

cho (precisamente) de ser conocidos por huir de las costumbres forâneas, y sobre

todo de las aqueas, y quê si no si son escitas?: blanco de Herodoto? Pero definiti-

vamente [ por ser lo que son: compinches] lo mismo el turilupino como el begar-

do llegaron a la conclusiôn de que debîan ingerir algo, mas de acuerdo con un se-

nil consejo de comer asfôdelo y malva, ya que las simplicidades en lo referente a

materia de alimentaciôn para ellos resultaba fundamental.

      La amplificaciôn de Kosmos, menos que como una dadorîa salida del examen

exacto del cômo actuar en las fiestas una mofa sin repaso previo, saliô a puesto, a

colocaciôn como un disparo de catapulta:

----En un simposio en Lequeo, en el Corinto de Periandro, los sustentos eran pre-

carios, siendo por esto que la conferencia terminara muchitanto antes de lo previs-

to.

----Ya escucho que dices lo sôphrôn, lo kai polymathês---dice el begardo.

----Kosmos, que tu jerga se parece a la de Cleobulina---agrega el turilupino.

----Cômo?, la que peinaba a Anacarsis era dueña de una jerga parecida a la mîa?

----Sî, Kosmos, como lo oîste, tiene analogîa.

----"El que oye mal, oye siempre demasiado", dirîa el dueño del martillo.

----Y quiên es êse, Kosmos?----indaga el begardo.

----Uno que estâ por llegar, aûn no ha llegado!

----Quê, tendremos visita?

----No creo que se estê refiriendo a ninguna visita, sino que ludica con el tiempo.

----Estâ usted, turilupino, claro, me captô ipso facto, sûbito---dice Kosmos.

----Quê geloios, quê!!----afirma el begardo.

----Geloios?, pôneme usted a prueba de significantes, begardo?

----Lo "gracioso" necesita de una prueba?

----Depende de la seriedad con la que ludîquese!

----Ahora te pareces a un mancebo, no a Cleobulina.

----Câspita, Kosmos es un mancebo!

----Silogista ademâs!---afirma el turilupino.

----Êsa es la res ora, êsa!!, el comportamiento en lo festivo.












 









 

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