No tanto el cîrculo como un âtomo de Epicuro; cuanto que mâs, por ser cono-
cida (la serpiente) en el territorio celta [tanto a lo largo y ancho de êste sin excep-
ciôn de ningûn tipo] por tener un vînculo con el abandono de inveteradas pautas
de pensamiento---sâbese asimismo que con el de la reencarnaciôn---debiôse tem-
pestivamente la atracciôn de Vercingetorix por eso que dijo el vate [ a raîz de lo y
preguntado por Kosmos no hace tanto, mucho, un evo] de una serpiente en una
superficie de cristal. Detallamiento claro o analîtica fetên que, por locativa escan-
dinavas caracterîstica y cuestiôn, la serpiente celta no resbala en superficie alguna
ni en tratados sobre ofidios, pero que por resonancia de la palabra no quedô desde-
ñada para êl o indiferente para su escucha.
Kosmos, en cambio, centrô su masa pensante en que los âtomos moviêndose, lo
que êl preferîa onomar traslaciôn, dando igual el porquê de la preferencia, en lînea
recta no estân exentos de desvîos; lo que implica, teniendo en cuenta de si hacia la
izquierda o hacia la derecha, una especie de contingencia que pudiera ocupar espa-
cio en los mâs de un mundo posibles, sin y decir que, por salirse de la susodicha lî-
nea recta, saltarîan en el vacîo como pelotas mâgicas engendrantes de una crîptica
danza, empero no una para ser por los pies bailada; sino mâs bien punto, para el în-
clito ojo que mira, (de)leite infinito, lo que opônese al obnubilamiento por carencia
de un centro acicateante, lo que a su vez acarrea la tenencia de un tedio mayor.
Kosmithôs muy alejado tanto de aquêllo, como de êsto, miraba con cierta fijeza
a la signora Lacrusea, Recordâbale a las señoras que paseaban por las tardes en la
ciudad del ocio totalmente con el semblante embadurnado de un polvo rosado, co-
mo si en vez de un rostro pareciera una mâscara de un actor trâgico destinada a un
escenario con humorîstica funciôn, de lo que sale entonces que la risa no serîa pre-
caria ni la diversiôn ineludible, que si no la mofa una metodologîa del guasôn para
demostrar que su estado de estar de chanza de utilidad no carecîa, eyectar burlesco
muy diferente al que produce la literatorum Infelicitas, el otro lado de lo que estili-
zado zumba con un garbo de otro jaez. Non plus ultra de unos minutos no contados
de estar en lo que estaba, siente que alguien lo agarra por el brazo izquierdo, razôn
por la cual ladea su testa; y, viendo que era Sunev, pregûntale:
----Y por quê tû me agarrras el brazo tan fuertemente si yo estoy tranquilito?
----Porque tû me vas a decir ahora mismo dônde escondiste el libro De la vida erô-
tica de los antiguos griegos.
----No lo escondî, sino que lo tiene mi hermana, porque estaba interesada en êl.
----Pero de contra que no me lo pides prestado, se lo prestas a tu hermana: fresco y
tû doblemente.
----Quê pesada que te pones, te pones pesada!!
----Sîguete haciendo el gracioso, que ya tû conoces las consecuencias...
----Las de siempre , las repetidas: cuândo las cambias?
----Pero serâ atrevido tu hijo?----pregunta Sunev mirando a Kosmos.
----Câspita!!, y cuâl rol pinto yo en eso, que ni de tramoya ni fruta?--fisga Kosmos.
----Ah no, y quiên fue el que lo educô?
----Yo sôlo una parte de la educaciôn; la otra, educôse êl solo, con su forma, con su
medio.
----Y quiên es esta señora, la madre de alguno de los contertulios?
----No, Sunev, es la signora Lacrusea---dice el flamen.
----Y quiên es la que te acompaña?---pregûntale la signora Lacrusea a Sunev.
----Nausica, señora Lacrusea, Nausica.
----Un placer en conocerla, señora!!----afirma Nausica.
----Sabes a quiên has conocido?---pregunta la signora Lacrusea.
----A usted, no?
----A tu madre!!
----Usted estâ bromeando, no?
----Yo no bromeo, Nausica, no!! Te acuerdas de las salidas de tu padre en la tarde?
----Sî, claro, cuando jugaba con Sunev, y?
----Que me visitaba a mî.
----No, no puede ser, no lo puedo creer!!
----Pero signora Lacrusea, no me dijo usted que vino a Bedriaco para entregarme los
originales de los poemas neronianos?---pregunta el flamen que agrega: por peticiôn y
de Pempeo Noncola.
----Eso no es mentira, pero no dije toda la verdad que me motivô a venir a Bedriaco,
fîjese que yo le dije que esos poemas los tenîa hace tiempo, no?
----Y cômo usted supo que Nausica estaba aquî?
----En Apragôpolis todo se sabe!
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que esto parece una novela.
----Pues yo no sê quê decir, cômo actuar---dice Nausica.
----Dêjame primero explicarte, que hay mucho que decir---dice la signora Lacrusea.
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