El didâscalos filosôfico olvidôse de lo del scurra, mas con el objetivo ûnico
y preciso de centralizar lo de inversiones necesarias para la salud de un siste-
ma, amplificaciôn por êl mismo soltada sin la contra-oposiciôn o la correspon-
diente trompetilla refutable de alguna lengua musical; y ajustada, por planifica-
ciôn, a tonificar con una sola nota. Mas el vate a la vez escribîa:
tiempo rellenado con la sâtira pueril de cascarilla verde,/ la colgante aûn del
ârbol erigido en el magîn,
por lo que piensa el didâscalos que esto era calaña metaforizada de un bene-
volente con duraciôn breve y carâcter relajado, si no que con pacificidad ejem-
plar, lo que claramente termina en ocasionar un pensamiento libre de la pôlvo-
ra de las fumbinas, de las invitaciones a un conflicto y de la mîmesis de proma-
quia; alterante, por consecuencia, de los disparos al por mayor contra una pared
reflejante de una proyecciôn ontolôgica.
Kosmos, en cambio, y de las inversiones necesarias para la salud de un sis-
ta, saca lascas en busca de lo prôtido, de lo que sustenta amigablemente menos
que peyorativo, que no es el caso de este rimbombante -----tômese como un re-
curso metodolôgico en lo que tiene de un procedimiento en funciôn del mante-
nimiento de la posibilidad de que aparezcan los alicientes----dador verbalizado
con cierto tempestivo soplido que embrisa favorablemente; aunque pudiera sus-
tituirse, de acuerdo a la imaginaciôn, en un acto de asperjamiento que bienveni-
do humedece a la yesca que sufre por carencias de lloviznas; piensa, como lo y
siguiente entonces, que lo protêico ludica un rol fundamental en la escena de la
Kosmona, igual si mascarado ex profeso o con pericia, que descaradamente ad
hoc dejando ver su câscara, candidez que no embadurna ninguna tinta forânea,
ninguna sorna repasada que en mutismo persevera con acercarse a su calculada
meta, a su telos punto fijo ubicado en lontananza, sitio que ademâs inmôvil im-
pide la inversiôn; de tal guisa que, para un sistema, es truncar vaporado en una
hirviente cazuela: si las burbujas saltan como sapos, los sapos buscan burbujas
en lo adusto de una hoja, divisa una y otra vez bruñida sin tedio desfavorable y,
canciôn de arlequîn que un polichinela no entona, quedando (entonces) dejado
saber que, concisa y acentuadamente, queda solapado el scurra, lo que decir no
quiere que, por truco o estrategia, no vuelva (a)parecer.
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