Sonntag, 28. Februar 2021

La cazuela de Vitelio (835)

 

         Dos dîas despuês del suceso lascîvico en Albula, y barrunte que llegô a los

oîdos de la reina a travês de la lengua del flamen, Dido sanciona a Jancia a labo-

rar  todito un mes en la cocina de palacio, castigo no tan debido a la cuestiôn del

gozo excesivo, sino a la atinente a la de haberle quitado a uno de los caballos [de

los dos prestados por el  magister equitum a raîz del edicto de ella misma el mis-

mo hemêra del suceso] de la guardia bâtara el arreo de cuero grueso ataviado con

la imago de una serpiente estirada, que como ya sâbese es una caracterizaciôn ex-

clusiva de los cuadrûpedos pertenecientes al corpus de vigilancia de la corte. Non

plus ultra de unos siete minutos de haberle (personalmente) dado a conocer a Jan-

cia  la sanciôn, le da al magister equitum la orden de que vaya a la instituciôn con

el objetivo preciso de buscar a Prixeletes, ya que como parcionero de lo aconteci-

do asimismo serîa castigado, siendo la parte que correspôndele la de cômplice.

        La campesina entêrase por Nausica [que lo pudo saber gracias a la lengua de

la signora Lacrusea, su madre], de que el colosero desenfrenadamente dejô que las

manos de êl deleitâranse con la cândidez de la piel de la âcratica concupiscente; y

de tal manera afogarada, programa de êsta tanto pericia como incesantez excitan-

te, que con tan sôlo mirar bastaba para alcanzar una regia complacencia, lo que es

anâlogo  a un estado oponente a una virtud determinada, que de facto como tal re-

chaza acadêmicamente y pone cortapisas---- no gira el trompo de no existir el per-

tinente cordel----. Êste es entonces el momento que comprende el porquê de la re-

pentina  ausencia del colosero, por lo que descartada quedô su idea de que era de-

bida al ûtlimo tropiezo verbal que en el cuarto tuvo con êl, colisiôn que allende de

su acontecer pondrîasele el apellido de fresca, mas no por atrevida sino por recien-

te.  Empero la comprensiôn no bastôle para quedarse en el cuarto, sino que fue ip-

so facto el aliciente (o el empellôn mâgico que al movimiento incita) para que sin

dilaciôn saliera de êl y arrumbara sus pasos adonde Dido estaba: en los pulvinares.

      La comodidad de Dido era tal (en los pulvinares), que de alguien soltar acopas

la interjecciôn "aûpa" seguramente quedarîa sin caso, que si no que expuesto a un 

desdên absoluto, a la que no es indiferencia sabia ( objetivo estoico: ataraxia). Pe-

ro el solaz amigable, repetido e infalible, ethos subrayado con plumbagina que pu-

diera definirse âurea, es interrumpido por la llegada del cibiosactes, quien aparece

con su porte y aspecto alejandrinos para acentuar un recado:

----Me ha dicho el magister equitum que le dijera que Prixeletes no estâ en la Kos-

mona, cual no es êste otro el motivo de mi aparecer, que perjudicô su descanso.

----Y por quê no vino directamente el magister equitum a decîrmelo?-----pregunta

Dido cambiando de posiciôn: de la horizontal a la vertical.

----El porquê no lo sê, majestad, lo ignoro, lo desconozco.

---Le dejo saber entonces, para que lo conozca, que muy pronto estarâ en la cocina

Jancia durante todo un mes, asî que usted es el encargado de darle a hacer lo que us-

ted crea.

----A su edicto majestad, al suyo!! Ya puedo retirarme?

----Puede ya, cibiosactes, puede!---responde Dido que a su vez le pregunta a la cam-

pesina que acêrcasele: y quê le pasa a mi nieta portadora de un semblante triste?

----Que no sê dônde estâ el colosero, aunque sê por Nausica ya lo que hizo...

----Ya estoy enterada por el flamen, y por eso sancionê a Jancia a trabajar en la coci-

na. Pero sabes una cosa?

----Cuâl?

----Que Prixeletes no estâ en la Kosmona...

----Y quê significa eso?

----No lo puedo asegurar cien por ciento, pero sospecho que ambos de acuerdo se pu-

sieron para desaparecer.

----Usted cree, y por quê?

----Por lo que hicieron y fueron descubiertos. Pero no desesperes, que ya mandarê a la

guardia bâtara a que haga un recorrido por todo Bedriaco; y ven, acomôdate aquî a mi

lado, que si las cosas pasan un objetivo tienen. 



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