(cont)
-----Me has dejado con la boca abierta, pero no para decir nada. Vaya quê lo que
cuentas----dice Nausica.
----Câspita!!, que las Correspondencias de Lolia Paulina, facilitadas a mi madre
por Zarabela, dilucidaban sobre esa cantidad de suma dinero pagada a Akalistôn,
la que guardô en una maleta---dice Kosmos que agrega: empero no aparece nada
sobre Tircano Cilatino, sino que revela que Akalistôn sabîa de confidenciales in-
formaciones de la corte de Cotisôn Alanda Coto.
----De esas Correspondencias no sabîa. Y quiên es Zarabela?---.indaga la signora
Lacrusea.
----Quiên fue!!, el mensajero privado de Lolia Paulina.
----Y quê fue de êl?
----Le cayô encima de la testa el techo de la casa con la numeral 459, la de los di-
funtos, en el barrio de los Sigilarios, debido a un movimiento de tierra que hubo...
----Ah, difuntos, en plural!!, entonces son mâs de uno,
----Y todos fueron contertulios aquî.
----Signora Lacrusea, usted conoce al lictor, que vive en Apragôpolis?--- pregunta
Sunev.
----Ni idea de quiên es! Por quê preguntas?
----Porque êl conocîa a Akalistôn de encuentros una que otra vez en la taberna.
----No no, no sê quiên es.
----Sigue siendo lo de la desapariciôn un enigma, un misterio----dice Nausica.
----Quid multa?---pregunta el tîo de Kosmos.
----Y quê mâs se puede decir, si precisamente algo es un enigma, un misterio?
----Res de la naturaleza que le baja el telôn a las cosas, flamen---dice Kosmos.
----Sus Minervam docet, Kosmos?
----Câspitâ, quê viva Cicerôn!!
----En Cuestiones acadêmicas?----pregunta el tîo de Kosmos.
----Con esa jerga me recuerdan ustedes a Pempeo Noncola---señala la signora La-
crusea.
----Y usted a Pempeo Noncola lo entendîa cuando esa jerga hablaba: se recuerda?
----No lo puedo olvidar porque no es posible...
----Entonces es imposible de que sea un recuerdo porque usted no hablaba esa jer-
ga?
----Verdad que te encanta provocar....
----Provocar, signora Lacrusea?, yo lo que ofrezco es impulso sin cobrar impuesto
y gratis---y risas de Kosmos.
----Oh, fresco!!----môfase el tîo de Kosmos.
----En quê sensus, como Kuôn o como pneuma?
----Fôrmula Kuôn-Cinosarges-Antîstenes---acentûa el didâscalos filosôfico.
----Nôtase lo embrisante de un viento antiguo!!----afirma Kosmos.
----Los excursos de ustedes son considerativos si no que rimbombantes----suelta la
signora Lacrusea.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!; que usted, signora Lacru-
sea, ha dado (dio) con uno de los recursos mâs explotados (por su repeticiôn) y mâs
indefectibles (por su relevancia) aquî en la Kosmona---destaca Kosmos.
----Sabe usted, signora Lacrusea, una cosa?, que aquî uno sabe que la empieza pero
no dônde termina la verba---clara el flamen.
---Sî, flamen, ya voy siendo testigo de eso, por lo que no me extraña que aparezcan
laberintos.
---Aquî lo mismo câsase un beodo con una cortesana en el pâis de los bienaventura-
ros, que un valdense con una carrusiana en una catedral de Lyon.
----Vaya contumelia, Kosmos---dice el flamen.
---Signora Lacrusea, desea usted conocer a Dido, que si se queda aquî va a terminar
con malestar de testa?----pregunta Sunev.
----Y se puede conocer a Dido asî por asî?
----Con nosotras sî, sin problema ninguno.
----Serîa una nueva experiencia para mî, ya que nunca he conocido una reina...
----Pues vamos, signora Lacrusea, vamos.
---No les molesta que las acompañe, que desde el ûltimo âgape en palacio no he vis-
to mâs a Dido?---pregunta el flamen.
----Claro que no, flamen, claro que no.
----No se te olvida que el libro de La vida erôtica de los antiguos griegos lo tiene mi
hermana, para que despuês no me hagas la misma pregunta de dônde estâ?---pregûn-
tale Kosmithôs a Sunev.
----Sigue haciêndote el simpâtico, que despuês no vas a tener erôtica.
----Y risas de los contertulios.
(soliloquio de Kosmos)
Despuês de muchitantos años una hija que entêrase de la existencia de su madre y
un padre de la de su hija, que soy yo. Por mor de una similitud, del analôgico que en-
tra en fiesta, dos posibilidades de encuentro que engendran lo jovial, lo que en sûmula
y cantidad asocia dos inveterados sucesos con resonancia magna, no dilacionarîa en y
decir, que entre la signora Lacrusea y yo, aunque con dos policromias diferentes de un
programa subrayado, sobresale una causa que hâcenos mâs pensativos, o si no que un
porquê con letras mayûsculas; descollamiento de un motivo, ademâs, como el (ineludi-
ble) de una oriflama del toque de un viento exenta, trasladamiento por decir que por al-
go tener altura de la visiôn no escapa, siempre y cuando no estê en lontananza o en ne-
blinosos arrabales, que in casu mâs bien opônese al eyectar con claridad, que es negar
lo que ostensible invita a la reflexiôn, al avance pluralizado que con soltura aboga. En
fin y, que disertar tiene su precio, punto a la raya y que continûe la letra.
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