Antes de llegar Prixeletes a la verticalizada posiciôn de Jancia, Kosmos dî-
cele al vate:
------El deleite cupular que conduce a las auroras, el que tal vez si no en un peri-
quete, paulatinamente lo padecerâ Prixeletes.
------Invirtiendo sentido, Kosmos?, me parece que coges el ûltimo verso de la y
reciente aportaciôn poiêsica para tus cosas.
------Kalôs kaî agathôs!!, vate, Ka-lôs-kaî-a-ga-thôs...
-----No refutarê su afirmaciôn, didâscalos, con un contr(a)taque verbal---acentûa
el vate.
-----Câspita, vate!!, inversiôn a favor de la salud del logos de un sistema---suelta
Kosmos.
Frente por frente a Jancia, Prixeletes sintiô, como una resonancia en su inte-
rior, uno de los epîmones de Kosmos (el perfume de cerca mata), mas sometiên-
dose a un autocontrol logrô el menester equilibrio, aunque ignorando totalmente
si Jancia habîa captado, fijândose en sus ojos, alguna muestra o señal de que no
dichamente deseaba poseerla, o el impulso revelante de algo mâs que de somera
simpatîa, empollamiento secreto que no cree en la sensatez, ya que son la puerta
los ôculos exclusiva por donde salen y entran las atingencias correspondidas, de
lo que por tanto sostiênese con certeza regalada, que lo que no entra por los ojos
no entra por ninguna otra parte; lo que no sale, que por carencia de satisfacciôn
o debilidad de suficiencia deleitosa da calaña de que no continûa un querer. En-
tonces o en fin, que pregûntale Prixeletes a Jancia:
-----Quê es lo que quieres preguntarme?
-----Que si me puedes hacer un trabajo artîstico.
-----Te refieres a una escultura?
-----Sî eso, una...
-----Y de quê tipo: de bulto redondo, bajorrelieve, busto o torso?
-----Y la cinêtica no entra en lista?----pregunta Kosmos desde lejos.
-----Me dejarâs conversar con esta criatura, Kosmos?----indaga Prixeletes.
-----Age, Prixeletes, age!!
-----Quê oîdos que tiene Kosmos, increîble!!---afirma Jancia que le pregunta y a
Prixeletes: Bueno, en realidad no sê de esos tipos, mas usted que tiene la debida
experiencia, cuâl cree que me venga mejor?
-----La de bulto redondo o la de busto; pero eso sî, por el trabajo que lleva y el y
tiempo que necesita, la segunda es mâs râpida que la primera, algo que debes sa-
ber porque determina el precio.
-----Me gustarîa una como êsa, la que estâ en medio de la mesa redonda---Jancia
dice señalando.
-----De acuerdo!!, entonces ya sê lo que quieres...
-----Y cuânto me costarîa?
-----De eso hablamos mâs tarde, ya que ademâs del tiempo, tengo que ver quê y
precio tienen acâ las cosas que necesito para hacerla.
-----Y cuândo empezamos?
-----En cuanto tenga lo que me hace falta.
-----Entonces usted me avisa, no?
-----Eso harê, Jancia, eso!! Te puedo preguntar una cosa?
-----Sî claro!, cuâl es la pregunta?
-----Tû tienes unos prismâticos?
-----Sî, Prixeletes, sî!! Y dîgame usted ahora a mî: Se sentirîa usted molesto; si, por
ejemplo, lo ven desde lejos cuando estâ bañandose?
-----Al contrario, porque si me miran algo represento para quien lo hace...
-----Ah, se nota que es usted un artista; quiero decir, que su forma de pensar es mâs
amplia, mâs abierta, menos acosada por los prejuicios habituales.
-----Pudiera ser que tengas razôn.
-----Pudiera?
-----Es que a pesar de ser artista aûn no me conoces...
-----Mire, tiene usted ahora tiempo para dar una vuelta, y de paso le explico?
-----Tiempo es lo que me sobra, Jancia.
-----Entonces nos vamos a dar la vuelta?
-----Con gusto, cômo no?
-----Muy bien, con gusto y todo, quê bien!!
-----A quiên no le gustarîa dar una vuelta con una mujer hermosa?
-----Gracias, Prixeletes, gracias!!
-----Kosmos, no digas nada, que regreso mâs tarde----dice Prixeletes yêndose a
dar la vuelta.
-----No me llames, que me cayo!!---afirma Kosmos.
Sacando lascas y utilizando las partes sacadas de la masa, el didâscalos filosô-
fico aprovecha el kairos para amplificar, y respecto a la tematizaciôn que fluia con
soltura acostumbrada, que el caso de Prixeletes quedaba exento de la considerativa
de que desposêese para volver a poseer, ya que previo al suceso de que Jancia ines-
peradamente viniera a la Kosmona, Prixeletes jamâs la poseyô, a no ser con las in-
ventivas provenientes del phântasma, lo que significarîa entrar (a)nalizar chispazos
estimulantes tanto de la dôkesis como de la aisthesis, algo asî como causa y efecto
desarrollando un potencial soterrado, o que en el mutismo cumple con una especîfi-
ca funciôn, con una pudiencia que, dada a su forma y fijeza caracterîsticas, no tan y
fâcil hâcele a un detractor embalarse con el objetivo de acentuar una crîtica, exhibir
su contrariedad sin quedar expuesto al apabullamiento de un interlocutor con desta-
cada verborrea, asimismo que por su ingenio repetido sin detrimento causado por la
sûmula de sus edades que, con florecimiento y vigor conspicuos, convierten su fac-
tible lozanîa en âureo fundamental, algo sumamente meritable porque no fue trans-
formaciôn lograda a raîz de hallarse la pêtrea filosofal, la que serîa para un pensan-
te irresoluto una bûsqueda banal; menos que para un supersticioso un ôbice, o si no
que un declararîsimo malum futurum a partir de una gnosis solapada con pañales y
de la parte menos vista de su manceba dôkesis, suposiciôn arraigada a una tierra sin
humedad, al riso sin lo humectante que favorablemente la lluvia deja.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen