Mittwoch, 17. Februar 2021

La cazuela de Vitelio (824)

 

     Desde que fue hecha la tempestiva pregunta por Prixeletes, de que si ella te-

nîa prismâticos, Jancia exenta de dudas y sospechas supo inmediatamente, que

el ûnico que podîa haber barruntado sobre eso era Kosmithôs, La chanza era la

precisa (o el instante el adecuado) para confirmar su saber, escuchar del propio

Prixeletes la afirmaciôn esperada con un SI mayûsculo, empero como acordôse

de la declaraciôn de que lo que sâbese no se pregunta, olvidôse de lo que tenîa

en mente, y al respecto no volviô ni tan siquiera con alusiôn, que ya encargarîa-

se mâs tarde de ajustar la cuenta con Kosmithôs; allende, claro estâ, de comuni-

carle que era un chismoso. Prixeletes, en cambio, caminaba tan pegadito a ella,

que de soslayo rozaba su cuerpo; hacîase el artista, mas tambiên los artistas no

eluden las ganas, un deseo, que la carne por sensible participe del gozo indefec-

tible o del longevo placer, aunque hayan otros con duraciôn mas no estân tan y

acentuados. Jancia, con el roce, bien sentîase mujer, deseada, contenta; aunque

no dejô saber ningûn tipo de querella, sî controlaba lo que sucedîa con determi-

nada pericia; agradâbale Prixeletes desde que lo vio con los prismâticos en fun-

ciôn de acicalar su cuerpo, pero como fêmina sabîa cômo trabajar su innegable

gusto sin caer en rauda entrega.

----Sabes, Jancia, que me dio tristeza saber lo de la desapariciôn de la isla de la

Espuma, que las olas gigantes la hayan hundido en la mar---revela Prixeletes.

----Ah sî, y eso por quê?----pregunta Jancia.

----Porque yo la visitaba de vez en cuando y por razones de trabajo artîstico.

----Ahora que recuerdo tu padre me hablô de eso, de que ibas allî porque una de

las âcraticas querîa un trabajo como el que acabas (de)cir....

----Y cuândo mi padre te dijo eso?

----No mucho antes de tu llegada a Bedriaco. Quê, te molesta que me lo dijo?

----No no, nada de molestia, pero me resulta extraño que êl hable de mî....

----Pero, Prixeletes, no es normal que un padre hable de su hijo?

----Claro que lo es, mas sê lo que te digo, quê si no?

----Bueno sabrâs tû de tus cosas, como yo de las mîas, Y dime: quê siente un ar-

tista al utilizar una mujer como modelo para su trabajo?

----Yo te dirîa que es una cuestiôn de costumbre; al principio el sentir es bastan-

te profundo, mas con el pasar del tiempo una modelo es sôlo eso....

----Quê quieres decir con eso de que al principio el sentir es asî?

----Que no ves una modelo sino una mujer.

----O sea, que atraen las formas, los elementos, las curvas fêminas?

----Eso, Jancia, eso!!

----Y si yo; que serê tu prôximo modelo, y a pesar de la experiencia que ya tie-

nes con tu trabajo, me desnudo frente a tî para la pose, no me verîa tocada por 

tus artîsticos ojos, lo que vendrîa siendo como un masaje visual?

----Quê dices, Jancia?, claro que no!!

----Seguro?

----Claro que sî!! Ah mira, me hace falta eso que ese vendedor vende...

----Y quê es eso, Prixeletes?

----Plastilina y resina de poliêster.

----Resina de poliêster, para quê es eso?

----Para la base del busto; facilita la adhesiôn de la plastilina...

----Cosa de tu oficio. Sabes en el barrio en que estamos?

----En el de los Sigilarios, no?

----Exacto!!, aquî en esta feria comprô Nausica la estatuilla con la imagen del 

rey de Îtaca. Ya habîas estado anteriormente en este barrio?

----Lo conozco por mencionarse en la Kosmona; es el barrio de los artistas.

----Sî, eso me dijo Nausica.


      Seguido a la compra de la plastilina y la resina de poliêster, Jancia percâtase

de  la presencia de dos caballos amarrados a un ârbol, cosa que sucede estando y

cuasi en el corazôn del barrio susodicho; no podîan ser otros que los pertenecien-

tes  a la guardia bâtara de  Dido, por caracterizarles no sôlo el color sino tambiên

el tipo de arreo, que descolla frente a la vista por el grosor del cuero y por la ima-

go de una serpiente estirada.

----En alguna de estas casas hay soldados de la reina---dice Jancia.

----Y cômo tû sabes eso?---pregunta Prixeletes.

----Ves esos caballos amarrados a ese ârbol?

----Claro que los veo y?

----Que pertenecen a la guardia de palacio, a ella...

----Si tû lo dices, que vives en la corte [....] y quê importancia tiene eso?

----Ninguna!, pero me despierta la curioidad.

----Y en quê te beneficia la curiosidad?

----En saber en cuâl casa estân esos soldados bâtaros.

----No entiendo quê ganas con saber eso.

----Ganar?, nada!!, sôlo saciar la curiosidad....

----Quê, te entregas a una pesquisa?

----Espera, espera!! [.....] no oyes el bullicio que sale de esa casa?

----De cuâl?

----De êsa con el nûmero 460---dice Jancia señalando.

----Sî, cierto, sale de ella, y ?

----Que me acerco a ver el porquê del estrêpito....

----Serâs chismosa?

----Quê preguntas?, sôlo por curiosidad, sôlo por eso.

----Pero conmigo no cuentes; me quedo aquî.

----Pues quêdate donde estâs, que pronto regreso.





 

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